Al Derecho

Fin del comunismo

El anuncio conjunto de los presidentes de Estados Unidos y Cuba de restablecer relaciones diplomáticas es una decisión que hasta los apoyadores y sostenedores (Bolivia, Venezuela, et al) del régimen castrista festejan como un triunfo, sin embargo, creo que esa es una percepción equivocada que además de no ser cierta supone un craso error de prospectiva, paradójicamente este anuncio de inicio es también un augurio de muerte, ya que dentro de muy poco tiempo (estimo que en cinco años como máximo) el comunismo y el totalitarismo castrista estarán sepultados en el cementerio del horror.

Aunque ahora solo se ha anunciado la reanudación de relaciones y no el fin del embargo económico, tema que llevará más tiempo de resolver, pues levantarlo es una decisión que le corresponde al Congreso y no al presidente, que exige varios actos legislativos, lo que supone complicaciones de tipo político e ideológico pero que seguramente se podrán superar por el bien y la felicidad de todos.

En ese escenario, ¿el actual gobierno de Cuba piensa que todo seguirá igual?, ¿el régimen castrista piensa seguir manteniendo su ideología marxista-leninista?, ¿los dirigentes del partido comunista creen que se podrá mantener el sistema de partido único?, ¿de qué manera pretenden seguir manteniendo el control estatal de la vida de los cubanos?, ¿acaso consideran seguir gobernando con mecanismos represivos y restringiendo las libertades más elementales como hasta ahora han hecho?, ¿cuándo y cómo será el fin de los hermanos Castro?

Los cubanos están ávidos de libertad de comercio, tránsito, expresión y en general de cualquier manifestación o expresión cultural, para ello contarán seguramente con nuevas inversiones extranjeras, lo que supone más empleos, incremento de sueldos, mayores ingresos y más dinamismo de la nueva economía, todo lo cual incidirá directamente en el bienestar de la población.

Todos sabemos que hoy día la ideología y el adoctrinamiento impuesto por el régimen juegan un papel relevante en la vida de los cubanos, pero muy pronto eso tendrá un lugar secundario, los beneficios de poder consumir cosas de las que ahora carecen harán de Cuba una economía radicalmente capitalista (como sucedió en Rusia y sucede en China con todo y su Partido Comunista). Por cierto, un amigo que tiene negocios y conoce muy bien ese país me explicó lo que él entiende por comunismo chino: “el gobierno decide y ejecuta lo que le parece (inundar pueblos, derribar edificios, apresar gente, etc.) sin que nadie se lo impida ya que allá no hay comisiones de derechos humanos ni juicios de amparo”.

Los retos inmediatos de los cubanos son tener más dinero para comprar más cosas, libertad para poder viajar, pensar y divertirse sin que nadie le imponga qué pensar, qué hacer o les impida viajar, leer, ver o expresar lo que sienten y piensan. Un tema importante será definir el régimen de propiedad privada no solo de los medios de producción sino de todo tipo de bienes.

En lo político las cosas serán más complicadas, en Cuba se debe establecer la democracia, respetar los derechos humanos, crear medios de comunicación libres, incentivar el juego político con más partidos, garantizar la competencia electoral con elecciones auténticas y crear un régimen de derecho (división de poderes, independencia judicial, pluralismo en la representación política, leyes razonables, medios de impugnación, transparencia, rendición de cuentas, mecanismos de control del poder) entre otras cuestiones que más temprano que tarde tendrán que implementar, seguramente después de que desparezcan del mapa los hermanos Castro.

En Estados Unidos la oposición de los republicanos radicales a esta medida se dará por razones ideológicas y con toda seguridad se desplegará una fuerte campaña acusando al presidente de socialista y colaboracionista castrista, pero no tendrán razón ya que la valiente e inteligente decisión de Obama es un triunfo personal indiscutible y es una victoria de muchos que como el Papa Francisco colaboraron en el éxito de esta histórica operación.

El fin del comunismo en Europa hace 25 años se atribuye a Gorbachov, Bush, Thatcher, H. Kohl y al Papa Juan Pablo II. El fin del comunismo en Cuba será el mayor legado de la mediocre presidencia de Obama.

 

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