Al Derecho

Democracia argentina

Argentina fue uno de los países más ricos de la primera mitad del siglo XX,  esa opulencia se debió a su alta producción agropecuaria y al elevado nivel educativo y cultural de su población, factores que hicieron se destacara como una de las naciones más civilizadas y de mejor calidad de vida.

Pero esa vida de esplendor empezó a declinar como consecuencia de las pugnas políticas después que Juan Domingo Perón fuera depuesto como presidente en 1955, desde entonces ha habido tres golpes de Estado, varios presidentes  no han concluido su periodo, una cruenta dictadura y 32 años de vida democrática ininterrumpida, el mayor ciclo de democracia electoral en la historia de ese país y que en su mayor parte han gobernado presidentes peronistas.

Resulta difícil entender el fenómeno del peronismo, ¿por qué la figura de Perón sigue vigente después de lo nefasto que resultó su regreso al poder en 1973? Como consecuencia de su muerte, en 1974 lo sucedió la vicepresidenta, su esposa María Estela Martínez,  persona inepta y cuya pésima gestión provocó el golpe militar en 1976. Por cierto, cuando en México se comparaba a Martha Sahagún con Evita se cometía un error, ésta falleció a los 33 años, en tanto que “Isabelita” segunda esposa de Perón sí heredó la presidencia.

En 1983 se restableció la democracia, Raúl Alfonsín (no peronista) era buena persona pero mal administrador, dimitió antes de concluir su mandato (la inflación alcanzó el 471 por ciento), su sucesor el peronista Carlos Menem modificó gran parte de la Constitución, gobernó dos periodos, en 1999 lo sucedió Fernando de la Rúa, otro radical igual de inepto para manejar la economía pues en solo dos años dejó al país en la bancarrota con su “corralito” financiero.

Desde entonces ha habido presidente(a)s peronistas, en el 2003 fue elegido el anodino gobernador Néstor Kirchner quien fundó una dinastía, le heredó el poder a su esposa Cristina Fernández y a pesar del fallecimiento de Kirchner ese cacicazgo presidencial seguramente continuará pues todo indica que en octubre próximo ganará las elecciones la fórmula impuesta por la señora presidenta.

En un artículo “No sólo de elecciones vive la democracia” publicado en el diario La Nación, Dante Caputo sostiene, no es cierto que la democracia argentina goce de buena salud sino que más bien está raquítica y enferma, y contrario a la creencia de que se vive la victoria de la forma democrática de gobierno, en gran parte sus crisis e insatisfacciones provienen de una democracia en involución que va perdiendo las condiciones para organizar la sociedad y el poder.

Agrega, “las turbulencias, las grandes incertidumbres y las carencias que vivimos se suelen vincular a fallas en la economía, a errores en las políticas públicas o al mal desempeño de los altos funcionarios del estado por un amplio abanico de motivos, desde la ineptitud hasta la corrupción”; señala, este no es sólo un mal nacional, en varias sociedades de la región la democracia ha ingresado en un periodo de cambios que alteran su valor y significado originarios.

El ex canciller Caputo explica, existe un consenso entre quienes estudian estos temas, las democracias deben cumplir con tres condiciones: los gobernantes deben ser electos por la voluntad popular mediante elecciones libres y limpias, deben ejercer el poder cumpliendo con el Estado de derecho y el resultado de su actuación debe mejorar el bienestar general.

Una democracia es tal por su origen, sus procedimientos y sus resultados. Si las dos últimas no fueran condiciones necesarias, alcanzaría con ganar una elección sin fraude para que un gobierno sea considerado democrático. Después podría suceder casi cualquier cosa, incluyendo la violación de libertades básicas o decisiones típicas de un régimen autocrático. Sólo quedaría en pie la democracia electoral, pero no sólo de elecciones vive la democracia.

Resulta contradictorio que a pesar de lo culto, civilizado y politizado del pueblo argentino su sistema democrático esté firmemente controlado y el Estado de derecho seriamente fracturado, no obstante lo cual todo hace suponer que en las elecciones presidenciales de este año la señora Kirchner-Fernández, a pesar del repudio que provoca en muchos sectores continuará mandando como resultado de su astucia para polarizar a la sociedad, fragmentar a los partidos y cooptar liderazgos.

¿Hasta qué grado los ahora kirchneristas siguen siendo peronistas?

 

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