Al Derecho

Decreto dominguero

El primer ministro francés Manuel Valls en plena sesión de la Asamblea Nacional (Cámara de Diputados) en la que participaba para defender una iniciativa de ley que implicaba importantes modificaciones para liberalizar la economía, y solo unos minutos antes de la votación, al ver que un sector de diputados socialistas se rebelaron contra esa iniciativa, decidió retirarla y anunció ahí mismo que dicho proyecto tendría el rango de ley mediante un Decreto que expediría en uso de facultades constitucionales.

Dicha medida provocó que diputados de oposición presentaran una moción de censura en contra del gobierno socialista que desde 2014 encabeza Manuel Valls (44 años, nacido en Barcelona, de padre español y madre suiza-italiana). La moción de censura es una figura constitucional que pone en juego la responsabilidad del Gobierno, es decir, que de salir adelante significa que ese gobierno no puede seguir y por lo tanto debe ser sustituido por otro o bien se tendría que convocar a elecciones anticipadas, práctica muy común en Italia pero no en Francia en donde desde 1958 solo en una ocasión (en 1962) prosperó.

La moción de censura la pueden presentar, al menos, una décima parte de los diputados, la votación se realiza 48 horas después, solo se computan los votos favorables a la moción. La Asamblea Francesa está integrada por 577 diputados, para que prospere cualquier moción se requieren 289 votos,  y como solo se obtuvieron 234 favorables, eso significa que el gobierno de Valls la ha superado y, como es lógico, ningún diputado socialista votó en contra, ya que una cosa es oponerse a un proyecto específico y otra, votar para destituir a su propio gobierno.

Por lo que hace al Decreto reformista que Valls anunció, defendió y, lo ha reiterado, sacará adelante a pesar de la crisis política que esto supone al quedar enfrentadas dos facciones del grupo parlamentario socialista (él representa el “ala derecha” y lucha contra el “ala radical”) sostiene que dicho Decreto es esencial para la economía francesa y que lo hacía por el país y por el interés general.

No obstante que la Ley por el Crecimiento, la Actividad y la Igualdad de Oportunidades, más conocida como Ley Macron, (fue elaborada por Emmanuel Macron, joven Ministro de Economía) se discutió 120 horas en tres semanas de debates parlamentarios, en su tramitación los diputados presentaron 3,000 enmiendas, de las que se aceptaron mil,  finalmente no fue sometida a votación por el temor fundado del primer ministro de que no obtendría la mayoría, por lo que decidió que sería aprobada por Decreto, medida excepcional.

Entre otras cosas, esta ley pretende simplificar la maraña legal para crear nuevas empresas, iniciar la construcción de viviendas o emprender todo tipo de negocios, vender activos del Estado, reducir el peaje de autopistas, bajar las tarifas de médicos, abogados, notarios públicos, farmacéuticos, profesiones reglamentadas que además se liberalizan para impedir monopolios y costos excesivos para la sociedad.

Si esas medidas suenan congruentes dentro del programa de un partido socialista, ¿cuál fue el motivo del conflicto que llevó  a esa ruptura? Para los mexicanos, tan asiduos a los centros comerciales, sobre todo los domingos, resulta sorprendente saber que el principal motivo de esa ruptura se debió a que el gobierno apoya que se pueda dar permiso para abrir locales comerciales en zonas turísticas y en estaciones de tren ¡hasta doce domingos al año! y no únicamente cinco domingos como pretendía el ala izquierda de los socialistas.

Resulta grotesco que un gobierno quede debilitado, un Parlamento dividido y un partido político enfrentado por ese motivo, pero para los dogmáticos de la izquierda pareciera más importante su visión teórica del mundo que la dura realidad, el propio primer ministro ha declarado que en Francia hay un “apartheid social, territorial y étnico”, que el modelo de integración ha fracasado, que la escuela laica y republicana presenta graves fallos y que esos son solo unos de los muchos males que consumen ese país y desafíos que tienen que enfrentar los franceses, además de la amenaza del terrorismo islámico.

Ya veremos si el Consejo Constitucional valida este Decreto que permitiría que algunas tiendas abran un domingo al mes y que los médicos y notarios cobren menos.

 

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