Al Derecho

Contribución religiosa

Es cierto que algunos de quienes forman parte de la estructura de la Iglesia Católica han cometido errores en su vida personal, en algunos casos su conducta no ha sido ejemplar, y aún hay quienes han cometido delitos, como el abuso de menores, conducta que ahora será fuertemente sancionada por la propia Iglesia.

Pero así como se hacen señalamientos, de la misma manera se debería reconocer la encomiable labor que realizan decenas de miles de sacerdotes, religiosas, misioneros y voluntarios que no solo prestan servicios espirituales dentro de la Iglesia sino que también se dedican a acciones asistenciales, educativas o formativas a los mil millones de católicos que hay en el mundo y a millones de seres humanos que no necesariamente profesan la fe católica.

El caso de los clérigos españoles es ejemplar ya que históricamente han contribuido de muchas y diferentes maneras a la propagación de la fe y a practicar la caridad (no estoy pensando en la evangelización durante la conquista) sino en el servicio que prestan miles de sacerdotes y religiosas en diversos continentes en donde existen pruebas fehacientes de su trabajo para servir al prójimo.

En el 2006 la Iglesia española alcanzó un acuerdo con el gobierno socialista, igual que otros países europeos, para que los ciudadanos en su declaración anual del Impuesto sobre la Renta tengan el derecho de cruzar una X con objeto de manifestar que están de acuerdo en que un porcentaje del impuesto que pagan se entregue a la Iglesia.

En la declaración del 2015 (ejercicio fiscal 2014) en un total de 7´291,771 declaraciones (se calcula que equivalen a más de nueve millones de personas ya que muchas son conjuntas) el 34.76 por ciento de los contribuyentes españoles decidieron asignar 240.3 millones de euros (¡más de 5,000 millones de pesos!) a la labor que realiza la Iglesia, esta cifra fue superior en un 10 por ciento respecto a la del año anterior, y estos ingresos son el 23 por ciento de la financiación total de las 70 diócesis de esa nación.

Resulta muy significativo que una de cada tres personas que pagan impuestos decidan apoyar a su religión (¿qué porcentaje colabora con la Cruz Roja en México al realizar su refrendo vehicular?) pues además de apoyar la labor de su Iglesia consideran que esta contribución es democrática pues son ellos mismos, los contribuyentes, los que deciden el destino de una parte de sus impuestos, además de que evitan que se asignara un subsidio a la Iglesia mediante una partida presupuestal en la ley.

En el informe que rindió la Conferencia Episcopal Española sobre el destino de esos más de 5,000 millones de pesos se precisa que se destinaron recursos en la atención de necesidades básicas para mitigar la pobreza en 9,062 centros sociales que atendieron a 4.8 millones de personas y que la Iglesia dedicó 47.6 millones de horas al servicio de la sociedad para atender enfermos o acompañar a las personas en distintas actividades pastorales.

El 80 por ciento de los ingresos se destinó al sostenimiento de las actividades de más de 23,000 parroquias que existen en las 70 diócesis en las que se celebran 9.5 millones de eucaristías al año a las que asisten más de 10 millones de personas, y que la labor pastoral dentro de España la realizan casi 60,000 religiosos, 104,000 catequistas y 19,000 sacerdotes, así como 13,000 misioneros españoles repartidos en diversos puntos del planeta.

Así mismo se informa que un porcentaje del gasto se erogó en la red de centros de educación concertada (escuelas en las que se permite la instrucción religiosa) que atienden a 1.5 millones de alumnos en los que trabajan 123,835 personas y que esta actividad supone un ahorro para el Estado en el gasto educativo de 2,692 millones de euros anuales, además, que el 65 por ciento de los jóvenes españoles estudian en alguna de las 14 universidades eclesiales o de inspiración católica.

Se destaca que el patrimonio cultural de la Iglesia y las fiestas religiosas de interés turístico que se celebran en España suponen 32,440 millones de euros (el 3.12 por ciento del PIB) y sostienen 360,382 empleos directos o indirectos; que los 3,168 bienes inmuebles de interés cultural de la Iglesia, de los cuales 18 están declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, tienen un impacto sobre la economía de 22,540 millones de euros anuales, y que la actividad celebrativa (bodas, primeras comuniones y bautizos) generan más de 5 mil millones de euros.

Es evidente que la Iglesia realiza grandes obras de beneficio y es de justicia reconocerlas, no solo señalar y resaltar las malas acciones de algunas personas.

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