Al Derecho

Constitucionalista

El 23 de enero a los 85 años falleció en Madrid Francisco Rubio Llorente, el más destacado constitucionalista español de nuestro tiempo, catedrático, autor de numerosas obras, letrado y secretario general de las Cortes de España (Cámara de diputados) durante el periodo constituyente 1977-1978, presidente del Centro de Estudios Constitucionales, magistrado y vicepresidente del Tribunal Constitucional de 1980 a 1992 y presidente del Consejo de Estado de 2004 a 2011. Toda una vida dedicada a la enseñanza y al servicio público.

En el curso del Doctorado de 1979 coincidimos como sus alumnos una docena de abogados a los que siempre nos ilustró con sus conocimientos y nos trató amistosamente. Recuerdo que ya designado magistrado nos acompañó a una comida en casa de Salvador Castro Zavaleta, era día festivo (San José), me dio raid y después de dejarme tuvo que pasar por un retén policial, se llevó un gran susto porque no llevaba consigo su DNI (documento de identidad) infracción por la que según me dijo podía haber sido detenido o multado.

En varias ocasiones visité al maestro Rubio, en su cubículo de la Universidad, en su despacho del Tribunal y en la sede del Consejo de Estado. En enero del 2011 me expresó su gran preocupación por la forma como habían reaccionado el Gobierno de España y el de Cataluña a la sentencia del Tribunal que declaró inconstitucional parte del Estatuto catalán, él creía que los catalanes debían haber asumido como una victoria la validez de su Estatuto y negociar los artículos que fueron rechazados, con gran visión predijo las gravísimas consecuencias que tendría esa sentencia. Por cierto ese día me platicó que una de sus nietas estudiaba en el Tec pero que se había regresado a Madrid por la situación de violencia que entonces se vivía en Monterrey.

A lo largo de 35 años mantuvimos amplia comunicación epistolar, el 28 de diciembre pasado le envíe comentarios sobre un artículo que publicó en La Vanguardia el día anterior, además de sus saludos y buenos deseos por el año nuevo me comentó que él creía que los males de España "no son sólo endógenos, sino sobre todo exógenos" por las políticas de austeridad de la Unión Europea.

A su muerte todos han reconocido su gran calidad humana, honestidad y los grandes servicios que prestó a España. Sergio Barrenechea de la agencia EFE en el periódico El Mundo hace una amplia semblanza en la que concluye diciendo: "Rubio Llorente fue un tejedor de puentes, un orador brillante, un cráneo privilegiado. Deja una huella de honradez y de pluralismo de difícil analogía en la judicatura española".

Soledad Gallego-Díaz lo definió como "el octavo padre de la Constitución" ya que Rubio Llorente en su calidad de Secretario General del Congreso asesoró e iluminó a los siete ponentes a quienes se reconoce como padres de la Constitución española de 1978 y dijo de él: "fue un hombre inteligente y bondadoso, generoso y sabio, unos de los grandes juristas y constitucionalistas de nuestro tiempo". Joaquín Estefanía dijo "fue un gran referente profesional, intelectual y moral de sus contemporáneos y de la generación siguiente... cuantas veces, en estos años bárbaros, nos hemos dirigido a él para que nos iluminase".

Manuel Aragón, su discípulo y ex magistrado del TC, el día de su fallecimiento también hizo un elogio en El País: "la muerte nos ha arrebatado a un jurista señero, a un servidor público admirable y a un hombre de bien... a sus discípulos, y a todos los que le conocieron, nos ha legado, además, el modelo de su conducta, tan valiosa como poco frecuente, caracterizada por el rigor intelectual, la austeridad personal, la independencia de criterio y la rectitud moral".

El artículo publicado el 27 de diciembre (posiblemente el último que escribió el maestro) en el párrafo final dijo "La política no está nunca libre de elementos simbólicos, muy ligados a las emociones, y su peso decrece a medida que aumenta el de las razones, todavía escaso en la nuestra. Pero si no cabe impedir el recurso a los símbolos, sí debemos esforzarnos por identificarlos como tales para evitar que se los tome por razones".

Sus familiares deben sentirse orgullosos de los servicios que prestó a su patria don Francisco Rubio Llorente, sus alumnos siempre estaremos agradecidos de sus lecciones en el aula y de su ejemplo de vida.

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