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Aristóteles

A las celebraciones por los 400 años del fallecimiento de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare se debe agregar el XXIV centenario del nacimiento de Aristóteles, filósofo griego, posiblemente la persona más sabia que ha existido,  nació el año 384 a.C. en Estagira de Tracia (Grecia), hijo de un médico llamado Nicómaco.

Aristóteles fue alumno de Platón durante veinte años. Después sirvió en la corte de Filipo, rey de Macedonia, en donde fue preceptor de Alejandro Magno y cuando éste empezó su reinado, Aristóteles regresó a Atenas y fundó su escuela en el Liceo (gimnasio dedicado a Apolo Licio) en donde enseñaba a sus alumnos paseándose en los parajes sombreados del Liceo, de ahí viene el nombre de peripatéticos que se dio a sus alumnos. En Atenas vivió doce años, el partido antimacedónico le acusó de irreligiosidad y se retiró a Calcidia, donde murió en el año 322 a la edad de 63 años.

Escribió varios libros sobre diversas materias, algunos se han perdido, otros, desde entonces, son la base de la cultura occidental, como el Organon su tratado de Lógica; la Metafísica; la Ética a Nicómaco, libro clásico sobre la ética; su Política se considera la obra fundacional de la ciencia política;  además escribió sobre Retórica, Poética, Biología, Zoología, Física y Sicología.

El pensador francés Jacques Maritain, en su libro Introducción a la Filosofía, afirma, Aristóteles fundó para siempre la verdadera filosofía. Si pudo salvar lo bueno y recto que había no sólo en Platón sino también en los demás pensadores de Grecia, y si llevó a término la gran obra de síntesis que Platón había intentado prematuramente, fue por haber conseguido asegurar definitivamente las conquistas de la inteligencia humana en el terreno de la realidad.

Agrega Maritain, su obra es no solamente el fruto maduro de la sabiduría griega, contiene igualmente el germen enteramente formado y dotado de posibilidades ilimitadas de la sabiduría humana entera. Puede decirse que hasta Aristóteles la filosofía se encontraba en estado de formación embrionaria, en adelante y una vez formada, va a poder desarrollarse indefinidamente. Así pues, si la sabiduría humana, o sea la filosofía, había de levantarse como un edificio digno de su grandeza, era necesario que después de la suficiente preparación histórica, un hombre solo echara sus fundamentos, por esta razón, Aristóteles es el filósofo por excelencia.

De las miles de ideas que formuló este sabio griego, en este espacio solo podemos extraer unas cuantas, en el primer capítulo de su Ética que trata sobre la felicidad afirma: La ética forma parte de la política, y se sirve de las demás ciencias y prescribe, además, qué se debe hacer y qué se debe evitar, el fin de ella incluirá el fin de las demás ciencias, de modo que constituirán el bien del hombre. Pues aunque sea el mismo el bien del individuo y el de la ciudad, es evidente que es mucho más grande y más perfecto alcanzar y salvaguardar el de la ciudad.

Sostiene que todo conocimiento y toda elección tienden a algún bien, así, ¿cuál es la meta de la política y cuál es el bien supremo entre todos los que pueden realizarse?, responde, casi todo el mundo está de acuerdo, pues tanto el vulgo como los cultos dicen que es la felicidad, y piensan que vivir bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz, aunque discuten y no lo explican del mismo modo.

Para Aristóteles la felicidad es una actividad de acuerdo con la virtud que requiere de otras condiciones como la prudencia, una cierta sabiduría, el placer o la prosperidad material. Además, surge la dificultad de si la felicidad es algo que puede adquirirse por el estudio o por la costumbre o por algún otro ejercicio, o si sobreviene por algún destino divino o incluso por suerte.

Dice el filósofo, si hay alguna otra dádiva que los hombres reciban de los dioses, es razonable pensar que la felicidad es un don de de los dioses, especialmente por ser la mejor de las cosas humanas, y aunque no fuera sino que sobrevenga mediante la virtud y cierto aprendizaje o ejercicio, parece ser el más divino de los bienes, pues el premio y el fin de la virtud es lo mejor y, evidentemente, algo divino y venturoso. Las virtudes no se producen ni por la naturaleza ni contra naturaleza, las virtudes se perfeccionan mediante la costumbre.

Maritain dijo que Aristóteles es único entre los filósofos, único por su genio, único por sus dones, único por su obra. Es sorprendente que 2,400 años después de su nacimiento sus ideas siguen influyendo en buena parte de la humanidad.

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