Al Derecho

Abogados

La profesión del abogado, junto con la de los médicos es la que tiene mayor extensión en la historia, su misión es defender la razón y luchar contra las injusticias, pero esta idílica visión no siempre corresponde a la realidad ya que a lo largo del tiempo más que reconocimiento a las aportaciones de esta noble actividad, los abogados, mundialmente, gozan de mal prestigio.

Los abogados nacieron en Roma, el oficio se enseñaba en los despachos y se practicaba en el foro, los romanos construyeron el derecho sobre bases teóricas muy sólidas como instrumento regulador de la vida cotidiana y medio por el cual se resolvían problemas concretos, siglos después muchas instituciones del Derecho Romano siguen vigentes en diferentes países. Taylor Caldwell recrea admirablemente la vida del jurista Cicerón en su libro La columna de hierro.

En Estados Unidos esta carrera sigue siendo una de las más importantes y de las más costosas (el año escolar cuesta 50 mil dólares en promedio por alumno), es una de las profesiones mejor pagadas lo que en esa cultura significa respeto y admiración, juicios y abogados son un tema inagotable en la literatura, cine y programas de televisión. En la revista The National Jurist (marzo 2015) se mencionan que entre las diez series televisivas más exitosas de ese género están L.A. Law (1986-1994), Law & Order (1990-2010) y Perry Mason (1957-1966).

Como una muestra de su poder, en ese mismo número se señala que el 45 por ciento de los miembros del 114 Congreso de los Estados Unidos son abogados y menciona a cada una de las universidades de las que egresaron esos legisladores, de Harvard salieron 7 senadores y 11 diputados, de Georgetown 5 senadores y 8 diputados, de Yale 4 y 2, y del Boston College 1 y 4.

En México las escuelas de derecho han crecido en forma excesiva e incontrolada, el ministro José Ramón Cosío (datos del CEEAD) señala que en 1991-1992 había 118 escuelas de derecho, en el 2001-2002 eran 623 y en el ciclo 2011-2012 sumaban 1,287. Alejandro Martí (en El Universal) dice que en diciembre del 2014 había unos 300 mil alumnos en 1,608 escuelas de derecho mientras que en Alemania existen 44 escuelas (menos que en Guerrero), en España 73 (menos que en Guanajuato) y en Canadá 21 (menos que en Nayarit).

A propósito, el Gobierno de Japón en esta semana acaba de ordenar a las universidades públicas eliminar los programas de humanidades y ciencias sociales y sustituirlos por "estudios con mayor valor utilitario" a partir del 2016, ¿estarán incluidas las escuelas de derecho?

Agrega Martí, "en México el tema de la impunidad y la corrupción comienza por tocar a aquellos que debieran ser sus primeros defensores; los primeros indignados ante la injusticia, ante la falta de castigo para los que delinquen, encuentran en tierra libre el espacio para promover la injusticia y ser cómplices de quienes la administran y o la procuran", y sugiere se establezca la colegiación obligatoria para controlar la calidad profesional y ética de los abogados.

En su libro Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, Gibbon hace la siguiente descripción: "Durante la decadencia de la jurisprudencia romana, la habitual promoción de abogados estaba preñada de engaño y vergüenza, este noble arte, que en otros tiempos se conservaba como sagrada herencia de los patricios, había caído en manos de libertos y plebeyos que, con más astucia que capacidad, ejercían un trabajo sórdido y pernicioso... Indiferentes al prestigio y a la justicia, en su mayoría aparecen descritos como guías rapaces e ignorantes que conducían a sus clientes a través de un laberinto de gastos, demoras y decepciones...".

La inseguridad jurídica, ineficiencia y corrupción de la justicia están causando grandes problemas en México por abogados rapaces, ignorantes y carentes de la más elemental ética que siguen sobornando para favorecer los intereses económicos de los poderosos ("buen pleito sostiene quien dinero tiene"), para tergiversar la verdad de los hechos o para eludir la recta aplicación de la justicia.

Para mejorar nuestra paupérrima cultura de la legalidad y fortalecer el endeble Estado de Derecho es indispensable que los abogados se desempeñen con honestidad, rigor técnico y mayor conciencia social pues como dice el refrán: "buena y sabia es la justicia, cuando son buenos y sabios los que la administran".

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