Columna invitada

Agresiones sexuales y vulnerabilidad social

Ante los recientescasos de agresión sexual perpetuados contra mujeres en la Laguna de Durango, resalta la tardía reacción de las autoridades, quienes a mi parecer, no comenzaron a tomar medidas sustanciales hasta que la sociedad civil, actuando por medio de organizaciones como la Red de Mujeres de la Laguna hizo presión sobre los gobiernos municipales y estatales. Este tipo de acciones antisociales victimiza a los segmentos de la población más vulnerables, que en este caso son las mujeres quienes por su necesidad de supervivencia acaban siendo expuestas a incontables riesgos a lo largo del día; mujeres a quienes poco les sirve que se les recomiende que “no usen tacones porque luego no pueden correr”” y más bien necesitan alumbrado en sus colonias o que se les provean formas de transporte público más seguras.Esta serie de delitos también pone en evidencia los numerosos problemas estructurales que afectan a la población de La Laguna, sobre todo a las mujeres. Los casos de agresiones sexualesen serie confirmanque hay factores del entorno social  que posibilita que los delitos ocurran una y otra vez. De acuerdo con estudios criminológicos, los criminales en serie están íntimamente familiarizados con sus alrededores, de tal manera que conocen las distintas vulnerabilidades de sus comunidades, y saben cómo sacar provecho de ellas. Los criminales en serie han desarrollado habilidades en la detección de debilidades estructurales dentro de las comunidades, localizan con mucha facilidad los puntos ciegos y olvidados por las administraciones gubernamentales. Por esta razón es importante que además de ocuparse de que a las víctimas se les imparta justicia, los presidentes de Gómez y Lerdo (y Torreón, pues este municipio tuvo su propia cuota de violaciones) se ocupen de la creación y mantenimiento de condiciones sociales que les permitan a los distintos sectores alcanzar un nivel de bienestar digno: Así, la Laguna dejará de reproducir tantos delincuentes. Estas acciones se las debemos a nuestra gente, pues las agresiones sexuales son una afrenta no solo para las víctimas, sino para la sociedad en su conjunto.