La letra desobediente

Recomendaciones a Trump y a Peña Nieto

Ningún presidente estadunidense logra desaparecer la pobreza de su nación, ni siquiera en los cinturones de miseria y drogas alrededor de Nueva York, que ningún turista visita ni por asomo.

Gertrude Stein escribió en La tierra natal: “El éxito no es hacer algo, el éxito es ganarse la vida, y ningún buen americano puede ganarse la vida; puede hacer dinero pero no puede ganarse la vida”. En México es lo contrario: todos nos ganamos la vida. De dinero, quién sabe… Stein dejó Estados Unidos para migrar a París, huyendo de la filosofía de su patria. Si les interesa, recomiendo Autobiografía de Alice B. Toklas, donde Stein —de origen judío— nombra y vive el oficio de ser eterno extranjero, más allá de todo concepto de raza.

Otro migrante, negro —afroamericano, se dice hoy en Estados Unidos—, James Baldwin, radicó hasta su muerte en Francia; de escritor estadunidense pasó a ser de nacionalidad francesa. Sus libros son lecciones sobre racismo, clasismo y sexismo: Otro país, El cuarto de Giovanni y Sobre mi cabeza son algunos de sus títulos. Lo descubrí viviendo de corresponsal en España. Es el antecedente de Toni Morrison, sin duda. Su obra es la única manera de entender que el racismo es una peste que por siglos ha ocasionado guerra y destrucción en las economías. Para Peña son libros imperdibles, para Trump quizá ya sea demasiado tarde.

Más, mucho más que con Pastoral americana o La conjura contra América, me quedo con el intimista autorretrato de Philip Roth en Patrimonio, donde el amor es indestructible en medio de una nación cuyos principios están muy lejos de toda ambición. Recomiendo más a Cormac McCarthy, el verdadero rostro profundo de aquella tierra del norte de nuestra América. Más cerca de Faulkner, un libro como Hijo de Dios nos avienta a entender a las sociedades desorientadas, capaces de destruir la humanidad. Roth es un genio para comprender la política estadunidense, pero McCarthy es el cerebro de las emociones escasamente humanas, casi animales (el mexicano Guillermo Arriaga es escritor de esa tesitura).

Finalmente, Sam Shepard y sus Crónicas de motel, el libro de donde surgió París-Texas, el filme de Wim Wenders. Incluso, para saber por qué Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura puede leerse Rolling Thunder: con Bob Dylan en la carretera. Todos son imprescindibles para entender a la sociedad estadunidense, para buscarse a sí mismos en esa tienda tan grande y no morir en el intento.

Porque leer es entender.