La letra desobediente

A toda sangre

Las mujeres celebran oficialmente el Día Internacional de la Mujer cada ocho de marzo, aun cuando falta mucho por festejar. Peor si al recordar el día se olvida la historia de aquellas sufragistas del siglo XIX que lucharon por el voto y recibieron balas a cambio: si perdieron la patria potestad de sus hijos porque los hombres son el sostén de la familia, o porque son menos inteligentes para gobernar que esos que detrás tienen a "una gran mujer", escondidas entre las ollas de barro de la cocina. Contra lo que se crea, ¡siguen esos argumentos en muchas partes del mundo!

Sí, hay algunas mujeres que en las nuevas condiciones legales han dejado sin fortuna a sus parejas. Sí, hay muchas mujeres que actúan a la par que los hombres en sus relaciones de poder y nada tiene que ver el sexo frente a la política de la manipulación para llegar a sus ambiciones. Sí, hay muchas feministas que viven de becas y apoyos internacionales y no hacen mucho por lo que dicen defender y en cambio llevan vida de becadas. Pero qué creen: ¡Es lo mismo que muchos hombres por similar número de causas!

No hay que escribir a favor de las mujeres, tanto como de sus derechos en igualdad frente a los hombres. ¿Por qué? Porque la buena voluntad no es un asunto de sexo sino de ética o moral. Podemos creer en el feminismo y sus causas pero no en todas las feministas. Un ejemplo: Sara Lovera es una feminista comprometida que no se ha enriquecido por ser una periodista, reportera de oficio por sus causas. Su portal, Servicio de noticias de la mujer de latinoamérica y el caribe, SEMlac, es de un enorme servicio social. No podemos decir lo mismo de otras feministas que viven de su activismo, muy bien y no trabajan lo que dicen. (Lo mismo aplica para ciertos gays y su proselitismo). Trabajan por la izquierda pero recogen prebendas con la derecha.

No se les puede negar a las mujeres que son las paridoras, las que sangran mensualmente, las castigadas por Dios según la Biblia, por pecadoras. A las que les siguen cobrando la sangre por su participación en el mundo social. Ya es hora de decir basta. Y ya es hora de recordar su día con la historia de la mujer en las manos. Siguen en desequilibrio político. Siguen sufriendo en muchos continentes. Siguen en desprotección familiar. Siguen matándolas, como a muchos homosexuales en los pueblos de México.

Ya estuvo suave de tanta ignominia.

Twitter: @Braulio_Peralta