La letra desobediente

Senadores, ¡respeto a la ley!

Distinguidos senadores: hoy el mundo ve con asombro, con preocupación, el ascenso de movimientos de derecha, de ultraderecha, el más reciente la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Esto preocupa por la posición de dichos movimientos en materia de derechos humanos: persiguiendo a los migrantes y a quienes profesan una religión, el islamismo, sin otra base que el prejuicio racial y religioso; negándose a admitir el derecho de las mujeres a elegir en materia reproductiva, de las personas transexuales a serles reconocida su identidad de género en todos los aspectos de la vida, de la población homosexual al matrimonio y a la adopción.

Olvidándose de la urgencia de otros aspectos en materia social, dichos movimientos apelan a una interpretación religiosa de la sociedad a partir de una sola creencia, el cristianismo, de la que derivan la errónea conclusión de que no pueden permitir que estos derechos sean reconocidos a pesar de que en nuestro país el más alto tribunal en materia de derechos humanos, la Suprema Corte de Justicia, entregó en 2010 una resolución en el sentido de que el matrimonio igualitario es constitucional así como la adopción homosexual, y en 2015 para decir que es inconstitucional prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo. "No se trata de destruir la familia sino de enriquecer su contenido", señaló el ministro Aguilar Morales.

Señores senadores: no se conviertan en cómplices del odio. De la muerte de seres humanos a causa, quién lo dijera, sólo de su preferencia sexual. De suicidios y transfeminicidios. A mi generación le tocó vivir, como he escrito en algunos de mis trabajos periodísticos, persecución a manos de la policía, de los jueces de barandilla, cuando jamás se estableció en la Constitución mexicana que ser homosexual fuera delito alguno. Vivimos discriminación, burlas en los medios de comunicación; todo con desprecio a la Ley Suprema del país, de la que emanan las demás. Desde su tribuna un mexicano ejemplar, como lo fue Carlos Monsiváis, denunció estos atropellos y la falta de atención a los enfermos de VIH/sida.

Hoy nos toca a nosotros alzar la voz, y pedirles respeto a este mandamiento constitucional. No hacerlo rompe el orden social, legal: estamos obligados a ello como ciudadanos de bien, y ustedes como legisladores y servidores públicos. Los derechos tienen que ser de todos, o no serán.

(Esto dije en el Senado de la República, en defensa de los matrimonios igualitarios).