La letra desobediente

Hacia la silla presidencial

Formaditos, se preparan para la silla presidencial. Larga cola. Las conspiraciones empezaron. Las traiciones, desde luego. Importa poco si la caballada es flaca. Importa querer. Aspirar. Salir en la foto. Hacer libros con los cambios que necesita la nación. Sacar dinero hasta de las piedras, para la promoción. Viajar y tomarse la imagen con hombres de y en el poder. Astucia es el juego. La patria es lo que menos importa.

Alianza es la palabra clave. Como el compadrazgo. Dime de qué partido cojeas y te diré con quién te juntas. Dime con qué empresario te acercas y te sumo si alcanza para tus propósitos. Enumera a tus cómplices —y enemigos—, seguro sabrás tu posición en el ajedrez. Eso sí, no pierdas de vista los medios de comunicación, las redes sociales, el marketing y los saludos de mano. Asume que la ascensión al poder implica la perdida de la vida privada.

A dar codazos, empujones y hasta algunos golpes bajos. No importa que seas mujer: ve por ejemplo a Margarita Zavala cacheteando el dirigente del PAN, Ricardo Anaya. O él contra sus opositores. Y todos contra el PRI y la Morena de AMLO. Se exhiben a color y sin límite de tiempo. De los independientes, ahorita no te preocupes tanto —hasta que demuestren que realmente sacaron la cabeza en encuestas—. Porque sí: lo más importante es que empieces a subir tu rating. Sin eso, date por muerto.

Pégale duro al gobierno de Enrique Peña Nieto. A matar. Haga lo que haga, absolutamente todo está mal hecho. Es la mejor estrategia. Blasfema, que algo queda. Después, pégale al que vaya más alto en los índices de popularidad, obviamente AMLO. A bajar del pedestal al precandidato más avezado por años de intentarlo. El enemigo a vencer. Pero tampoco le des mucha importancia: solito se tropieza.

No te metas con la Iglesia católica, seas de izquierda o derecha. Declárate por los derechos a las mujeres, sin discriminación. No defiendas a las minorías sexuales. Si lo haces, consúltalo siempre con la percepción del crecimiento de la educación del pueblo. Igual es un punto a tu favor porque cada vez más son más influyentes en las elecciones de los últimos años, desde que Marcelo Ebrard les dio prerrogativas en Ciudad de México.

Pero, más que nada, aprende a ser natural. Que no se te noten las mentiras de tu programa político para llegar a la silla presidencial. Entre más expliques más te enredas. No. Aprende a hablar en líneas generales. Asúmete como un líder nato.

Mucha suerte, matador.

 

Traspié: De Cuevas: todos tenían una entrevista. Todos eran sus amigos. El ego pudo más que el arte. La cultura del espectáculo...