La letra desobediente

El peligroso arte de Rosa María Robles

Ella no es periodista pero igual vive amenazada de muerte. Responde al nombre de Rosa María Robles y vive en Culiacán, “una narcociudad que no tiene remedio”, me dicen. Es una artista conceptual de primera magnitud. Tuvo que cancelar su exposición La rebelión de los íconos, a inaugurarse el próximo 24 de marzo, porque gente vecina que vende drogas y tiene armas en su casa le dictó sentencia capital si seguía con los arreglos de su muestra…

Rosa María Robles se hizo famosa en 2007 por la exhibición Alfombra roja, donde usó auténticas cobijas de personas asesinadas y encobijadas en Sinaloa. Juan Villoro escribió una crónica al respecto y ganó el Premio Rey de España de Periodismo en 2010, pero Rosa María sigue en peligro. Ella no apostó por las marcas para hacer arte contemporáneo y convertirse en un éxito internacional, como Gabriel Orozco: se entregó a crear a partir de la violencia que impera en su estado natal y su importancia radica en el simbolismo de su obra, de cara a la realidad.

Dos rostros diferentes del arte contemporáneo. Alta, de cabello oscuro, rizado, de poco más de 50 años, Rosa María Robles, más que apostar por el dinero —como bien le pronosticó el compositor Silvio Rodríguez— se entregó a la causa de la deshumanización que se vive con el narcotráfico. Su obra es precisa, contundente con el tema: piezas que plasman la podredumbre y decadencia de una sociedad en descomposición. Arte radical, no artificios mañosos para ganar publicidad y llenar una galería de público consumista.

No me enteré por los medios de las amenazas de muerte —como si una noticia así no fuera noticia—. Por casualidad iba a entrevistarla, cuando de repente se anunció la cancelación de la muestra en el antiguo cine Cocos de Tierra Blanca, en Culiacán, Sinaloa, al parecer ocupado como picadero por una banda de narcomenudistas. Al saber todo esto pensé que Rosa María no tiene apoyo intelectual, mediático, como muchos de los periodistas igualmente amenazados por los narcos. Cuando todas las vidas valen lo mismo, ¿o no?

No me aguanté las ganas de escribirlo. Rosa María Robles es una feminista cerca de Camille Paglia, lejos de lo políticamente correcto. Bastaría con ver su pieza Bebé bomba para entender el incendiario terrorismo en que vive el mundo. O su contundencia para expresar el sexo en el arte: tampax y sostenes, falos y dildos, más a favor del Marqués de Sade y muy lejos de Freud. La violencia del mundo en el arte contemporáneo con el que uno sí se identifica…

No debiera el mundo ignorar lo que pasa con el peligroso arte de Rosa María Robles.

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