La letra desobediente

¡"Tuta" madre!

La semana pasada, entre la detención de La Tuta y la muerte de Raquel Tibol — historiadora de los muralistas, Frida Khalo y el arte pictórico del siglo XX —, el tiempo avanza. Noticias a borbotones.

Entre el anuncio de la ley contra la corrupción y la marcha de los familiares desaparecidos en Ayotzinapa, también la semana pasada, pocos analizan los sucesos: el gobierno quiere a toda costa mostrar una nación que se pretende democrática, a escala internacional. No lo logra, entre otras cosas, porque hay una reticencia feroz a creer que México puede cambiar —y porque el gobierno de Enrique Peña Nieto no consigue una política de comunicación eficiente, con propuestas endebles en la práctica.

La gente está hasta el gorro de promesas o leyes en camino. Quieren ver lo que no se ve a simple vista: Michoacán ha cambiado su rostro, lejos, muy lejos de lo que dejó el ex mandatario panista Felipe Calderón. La detención de La Tuta inicia una nueva etapa de recomposición en el tejido social donde por fin se puedan sembrar limones sin pagar cuota al narco.

En Guerrero detienen a la familia del ex gobernador del estado y el asunto puede llevar a la cárcel a muchos involucrados —incluido Ángel Aguirre Rivero—, por la corrupción de un estado gobernado por el PRD. Ayotzinapa sigue en la mira como si no existieran las más de 80 detenciones: no puede ser un simulacro del ex procurador general de la República, Murillo Karam. Nada satisface a un buen sector de mexicanos.

Se van Ebrard y María Rojo del PRD. Se van quizá a otra izquierda de partidos minúsculos. Y una “esperanza”: que Morena —de Andrés Manuel López Obrador— levante el vuelo. (No es que lo crea el que escribe: es como lo ven los que votan a ciegas por el Peje. Yo votaría por Ebrard y Rojo donde quiera que estén: él civilizó al DF y ella apoya al cine a morir). El caso es que la izquierda está de cabeza y puede perder las elecciones en momentos convulsos.

El PAN de Gustavo Madero trabaja con ahínco para deslindarse del grupo de Felipe Calderón, pero no la tiene fácil. El PRI lleva la ventaja en prácticamente toda la República mexicana. (No lo dice el que escribe: se lee en las encuestas a las elecciones que vienen). El comportamiento de la derecha, y peor el errático proceder de la izquierda, frente a un PRI que camina dispuesto a ganar el futuro con sus propuestas de gobierno en camino.

¡Tuta madre!

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