La letra desobediente

Personajes

La semana la marcaron dos personajes de la vida pública: Jacobo Zabludovsky y Lorenzo Córdova. El primero por el rechazo en redes sociales a su candidatura, honoris causa por la Universidad Veracruzana. Y el segundo por grabaciones ilegales donde sale una parte racista y clasista del titular del Instituto Nacional Electoral.

Lo escribió bien en Facebook Rafael Luna Rosales: “Si van a crucificar a todos los que se burlen de los indígenas, vayan talando la Sierra Madre para que alcance la madera…” Porque en realidad en México una enorme mayoría es como Córdova, aunque nunca nos queremos dar cuenta. Somos unos en la vida pública y otros en la privada. Todos somos Lorenzo Córdova aunque no todos tengamos el puesto de titular del Instituto Nacional Electoral.

Ahora todos lo quieren disculpar, pero no la tiene hasta que reconozca su lado racista y clasista. Tampoco tendría que irse del INE, pero debiera conducirse con la verdad de lo público, aunque haya sido privado, con espionaje ilegal. Somos peores personas cuando creemos que en público somos bien buena onda porque ocultamos en lo privado lo que realmente somos.

Si alguien duda de nuestra hipocresía lean las obras de Emilio Carballido —ahora en cartelera—,  y se convencerán. Tenemos una  cultura hispana —de criollismo—, que aplasta a nuestras raíces indígenas desde entonces. Estamos bien jodidos.

Lo de Jacobo estuvo duro. Se lo acabaron a insultos. No creo que el 68 sea la marca del periodista, pues él trabajaba en Televisa y aquello era así: soldados del PRI o fuera. Para mí Jacobo es un gran periodista de la radio y la televisión, como lo fue Julio Scherer en los medios impresos. (Ojalá Vicente Leñero no pase a la historia de la literatura —si pasa—, con ese relato contra Jacobo. Sería su tumba literaria).

Jacobo no necesita de más premios para ser considerado uno de los mejores de México, más allá de haber trabajado a las órdenes restrictivas de Televisa. Escribe y dice bien —mejor que sus críticos—, aunque no siempre estemos de acuerdo con él.

Lo que me pareció del asco es la poca seriedad de la Universidad Veracruzana para dejarse presionar por las redes sociales y retirar el honoris causa a un periodista de primera. Vergüenza de institución. Redes sociales que igual piden la renuncia de Lorenzo Córdova y miren: así sigue, aun sin disculparse como debe.

Dos personajes que pintan la identidad nacional.

braulio.peralta@milenio.com

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