La letra desobediente

¡Vaya semana!

1. Parece que a Inglaterra el dinero es lo que importa. La historia común con Europa le valió un bledo para al menos 51 por ciento de los que votaron por la separación, llevando su nación a la incertidumbre. Lo que siga tendrá consecuencias graves para los ingleses, entre otros la independencia de Irlanda y Escocia, que quieren y pelean por ser de donde son: en el continente que les tocó por destino. El mundo le valió nada a aquel país. Jodido.

2. Que no hay duda, que Omar Mir Saddique Mateen sí era gay. Pues no, en realidad era bisexual —pues mujeres también las tuvo—, con problemas de identidad extremos que lo llevaron a la homofobia, un odio capaz de asesinar a 49 jóvenes, vidas truncadas en Orlando. Lo otro, el extremismo musulmán, quedó en segundo pero importante rublo.

3. Los maestros o militantes radicales de la CNTE hicieron de las suyas en Oaxaca y lograron sentar al gobierno a dialogar. Las redes sociales, divididas. Unos con los maestros "hasta la victoria siempre", y otros, contra lo mismo, siempre que hay confusión con la información: esperar conocer al menos un atisbo de verdad en las noticias para tener exactitud sobre las muertes en Nochixtlán.

4. Gulp. Andrés Manuel López Obrador sale en la lista de los 10 personajes más homofóbicos este año. Lo da a conocer un grupo de líderes de la comunidad gay, ajenos a partidos políticos. "Oportunismo corriente" llamó AMLO a la iniciativa presidencial para apoyar matrimonio igualitario de gays y heterosexuales. Creo que tienen razón. El resto de la lista es obvia: muchos religiosos, o de la peor derecha, o simplemente ignorantes de la ciencia y los derechos humanos.

5. Con olor a narco, amenazas para un periodista de cepa, Héctor de Mauleón, por la Asamblea de Barrios. Grave. Pero valiente el periodista al decir que seguirá trabajando. No es de los que buscan el relámpago de la fama y se sientan a dormir. El buen periodista hace nombre al andar.

6. Finalmente, la marcha del orgullo gay, el sábado. Entre la fiesta y el mensaje, clarito: aquí estamos, sin intimidaciones. Han sido siglos y ahora que hay derechos humanos —para todos—, es la nuestra. Ni la derecha retrógrada, ni las asociaciones de familia moralistas sin mirar a la "casa chica" de sus esposas o maridos, ni la Iglesia de Norberto Rivera o el mismo papa Francisco, detendrán la civilidad.

¡Vaya semana!

Twitter: @Braulio_Peralta