La letra desobediente

Y el Oscar...

Tres temas: Venezuela, El Chapo y el Oscar para Alfonso Cuarón.

1. Directores de cine norteamericano se han ocupado creativamente sobre el complejo entramado de la distribución y venta de droga en Estados Unidos. Mis favoritas: Traffic, de Steven Soderbergh (2000), Salvajes, de Oliver Stone (2012),  y El abogado del crimen, de Ridley Scott (2013).  Filmes que intentan desentrañar el negocio ilícito de estupefacientes más allá de lo común: se producen en América Latina y pasan al resto del mundo, que permite lo que bien escribió Roberto Saviano: ahí donde “la democracia es corrupción.”

2. Empezó el viernes el carnaval en Mazatlán, donde apresaron a El Chapo hace una semana y días: ya no es noticia de primera plana y, sin embargo, siguen dudas en los procesos de su detención: ¿ayudó o no el gobierno de Estados Unidos en la captura; es o no es el que dicen que es; es o no realmente uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes? Para un sector de los sinaloenses es un héroe, como aquel Chucho el Roto que ayudaba a los pobres y más necesitados: El Chapo es una leyenda que será mito: un personaje de novela, casi sin ficción.

3. Entre la vida y obra de El Chapo y la invención cinematográfica o literaria, hay verdades donde los gobiernos no son lo que dicen: también tienen cola que les pisen. Estados Unidos y América Latina, junto con Europa, son corresponsables del tráfico de drogas, de su distribución, de su venta y ganancias, (no es un punto de vista: está publicado en libros, entre ellos El poder del perro, de Don Winslow). El negocio no concluye con la detención de El Chapo si los gobernantes continúan haciendo lo que sabemos por información: ser cómplices.

4. Alfonso Cuarón ya ganó con o sin el Oscar de la Academia de Hollywood (lo escribo sin saber el resultado final). Ojalá que exista entre sus proyectos futuros la realización de un filme donde se comprometa a lo que Scott, Stone y Soderbergh llevan delantera: sería el indicado para una obra donde México y Estados Unidos sean los protagonistas de la droga y El Chapo un punto de partida hacia adelante. Con el poder que adquirirá en los próximos años, Cuarón puede hacer lo que le plazca.

5. Venezuela: es una vergüenza ser de izquierda y ver lo inmaduros que somos, sin querer ver los asesinatos del dizque maduro ese. Izquierda: sin autocrítica no hay forma de sanar.

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