La letra desobediente

Ojo, políticos

A Sandra Félix

Con Constantin Stanislavski, me atrevo a proponer reglas básicas para el éxito de los políticos en sus quehaceres cívicos. Cada quien encontrará sus aptitudes:

Uno. La obra que vas a representar no te la debe dar nadie, debe ser escogida por ti y hacerla tuya, memorizarla como el discurso de tu vida. De esa obra depende tu éxito. (Va a quienes cambian de partido como de calzones).

Dos. No eres actor si no eres tú, si no tienes los deseos de aparecer en el escenario, de recibir los aplausos, de entregarte a los demás. (Por eso no llegan muchos, en apariencia presidenciables).

Tres. Actor que no respeta el horario de trabajo, no es digno de un grupo. Llegar tarde habla mal de ti. Ser puntual en el escenario es fundamental para tu desarrollo. (Constante error de Fox-Sahagún: aprendan la lección).

Cuatro. No basta con memorizar, hay que interactuar con el resto de los actores para que tu papel brille en autenticidad. Cuidado con tu ego —y el de los demás. (Casi todos los políticos caen en ese conflicto psicológico).

Cinco. Improvisar no quiere decir omitir el propósito final de la actuación, que es la veracidad del texto. No te salgas de lo escrito, salvo en accidentes inesperados. (Enrique Peña Nieto: cuidado con el telepromter).

Seis. Escuchar al otro para un mejor proceso creativo. Actor que no escucha a su compañero de escena corre el riesgo de quedarse solo y terminar en el fracaso público. (AMLO: sugerencia especial para ti, aunque tarde).

Siete. No actúes mecánicamente sin atender el mobiliario que te rodea. Actuar es compartir la escenografía como parte de tu actuación. (Madero, Beltrones, Monreal: cuiden las apariencias).

Ocho. Sin contacto con público no hay comunicación ni posibilidades de actuación impecable. El actor es radiación de energía. Sin comunicación los soliloquios aburren. (Consejo general para todos los políticos).

Nueve. Tienes que controlar el pánico y el vacío que implica enfrentar a tu público. Debes confrontar a las audiencias hasta dominarlas y ser el dueño de la escena en tu actuación. (Pero ser presidente no te hace dueño del país).

Stanislavski escribió Un actor se prepara. Desde el siglo XX es toral en el teatro. Si los políticos lo leyeran y practicaran su método, su ascenso sería imparable… Aunque no sé si para el pueblo de México.

Conste: ¡Apenas es el capítulo 1!

@Braulio_Peralta