La letra desobediente

"Mamá" Rosa

Fue el autor de Pueblo en vilo, Luis González y González, quien impulsó el afecto y admiración por Mamá Rosa, en su círculo de amigos e hijos: todos con poder, prestigio y respeto público. Así creció la leyenda de esa mujer —liberada por senectud y bajo amparo, no debido a que sea inocente— que tiene impactada a la sociedad mexicana y algunos medios internacionales, como no había sucedido desde aquella historia de Las poquianchis, en Guanajuato, y que Jorge Ibargüengoitia inmortalizaría en su novela Las muertas.

La historia no es de creer, sino de corroborar hechos y circunstancias. No tienen que ver los sentimientos o las acciones, por encima de la realidad: el lugar propiedad de Mamá Rosa que se llama La Gran Familia fue abierto a la opinión pública y nada justifica la insalubridad, las condiciones de vida y las posibles irregularidades que ahí se cometieran.

No es gratuita la detención de seis de los integrantes de esa institución que presidía la señora Rosa del Carmen Verduzco: Era su equipo, ella los puso en los puestos. También es su responsabilidad. Y los delitos que están por comprobarse forman parte de la propia historia, el final de Mamá Rosa.

La filantropía siempre es loable. Sería difícil pensar que la señora Verduzco no soñó en mejorar las condiciones de vida de niños pobres o huérfanos, a expensas del peligro (violación, prostitución, secuestro, como se ha denunciado). La bondad —me choca la palabra— de la señora puede irse al lado contrario si se corroboran los intereses personales y el dinero que corrompe a una institución. Mamá Rosa pudo haberse retirado a tiempo. No lo hizo. Nadie de sus amigos se lo advirtió. O ella no los escuchó. Las consecuencias hoy son públicas. Que Enrique Krauze señale “al poder de los medios” por el “linchamiento” contra la señora Rosa, honestamente, es desproporcionado. El morbo público es algo que siempre ha existido, con o sin medios de comunicación. La ley y un juez dictarán la última palabra.

Hay miles de ejemplos de filantropía echada a la basura por intereses económicos. ONG cuestionadas por el manejo de los apoyos financieros y su malversación. Gente “buena” que en el camino se convierte en “mala” (Porfirio Díaz, en la historia). La Gran Familia recibía apoyo del Estado y de manos privadas. ¿Algo se torció en el camino; Mamá Rosa lo sabía? Esa es la crónica que nos falta por conocer.

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