La letra desobediente

Libros 2013/ II

1 Darío Jaramillo Agudelo leía en un aeropuerto La banda que escribía torcido. Una historia del nuevo periodismo, de Marc Weingarten (Libros del K.O.). Ahí se dice literalmente que lo de “nuevo periodismo” viene del siglo XVII. Agudelo me confesó:

“Este libro debí leerlo antes de escribir La antología de crónica latinoamericana actual (Alfaguara). Es revelador…”.

Inmediatamente lo adquirí. Ya había leído la antología de Jaramillo Agudelo y otro más de Jorge Carrión: Mejor que ficción. Crónicas Ejemplares, en Anagrama.

Lecturas de y sobre crónica. Los tres son recomendables para diferenciarlos de esos muchos libros de actualidad, muy malos, por su investigación y su escritura, mientras éstos seleccionan a lo mejor de los cronistas que han ascendido al género de la literatura. Libros para entender una tendencia que se confirma entre las mejores narrativas de hoy. Obvio, hay omisiones y demasiadas concesiones en las antologías, pero ya son obras referenciales.

2. Fui jurado varias ocasiones este año. Me parece justo mencionar a dos de los libros ganadores: Umbra, de Raúl Godínez, y Autos usados, escrito por Daniel Espartaco Sánchez. El primero ganó el Premio Valladolid de las Letras y el segundo el Premio Colima a la Mejor Obra Publicada en 2012.  Umbra lo publica Horson Ediciones Escolares y Autos Usados es de Mondadori. El de Godínez es una novela de terror —un ritual satánico donde la oración sin dogma es el único camino para el desenlace final— y el de Espartaco Sánchez, un recuento de los daños colaterales de la violencia por narcotráfico en el mundo de los jóvenes.

3. Es casi imposible de conseguir, pero si lo logran, no se arrepentirán los lectores inteligentes y desprejuiciados: Vivir en el cuerpo equivocado, de Juan Pablo Proal, editado por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Un libro inclasificable. Van los títulos de los capítulos: “El difícil arte de quitar un pene”, “Mi esposo usa mi lencería”, “Eyaculación cerebral”… Una historia de los travestis y transexuales en México, de “La Xóchitl”, “Francis”, “Samantha Flores” y muchos más. Una crónica única en el periodismo mexicano.

Ésas fueron mis lecturas preferidas en 2013 —poco comentadas—, que deja atrás  a obras y autores que no vale la pena mencionar. ¿Cuál es el peor del año? La misión, como siempre, es de Sergio González Rodríguez.

¡Nos leemos en 2014!

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