La letra desobediente

India y negro

Juan Palomo es un esclavo negro que llegó de Cuba con una familia criolla en un puerto del sureste del Golfo de México, en pleno siglo XIX. Un día lo encontraron en los muelles, vestido de mujer con un traje lila, de semicola. El vestido, desgarrado. Con un brazo y varias costillas rotas, golpes en la cabeza y los labios ensangrentados. Pudo ser atendido por un médico a intervención de una familia de criollos que lo quería. De otra forma, hubiera muerto. Lo dice Juan Palomo:

—Nada. Del África a Cuba y de Cuba a México, México ha sido lo mejor de todo.

Lo escribe magistralmente Luisa Josefina Hernández en una de las 13 obras que conforman el libro Los grandesmuertos, publicado por el Fondo de Cultura Económica. Un libro sobre las razas, las clases, el sexismo y la violación de los derechos humanos. Relatos de españoles, criollos, indios, negros. Las castas de México. Historias contadas con gracia, sarcasmo y conocimiento de la vida de un país que no termina por ser civilizado.

María Estrella, la india maya casada con un cubano criollo, lo cuida y le muestra un globo, el mapa del mundo. Indica con su dedo:

—Y nosotros estamos aquí, asándonos de calor… por miedo al frío, me parece…

María Estrella tuvo un hijo —Gervasio—, que no la quería por ser india. Se suicidó dejando detrás una estela de odio y racismo digno de ser leído para ser comprendido en este libro magistral de la dramaturga de Campeche. Donde toda verdad es una mentira. Donde toda bondad es una maldad. Donde la saga familiar dice verdades políticas e interiores, mejor que un discurso de campaña para acabar con el racismo, el sexismo y ausencia de derechos humanos. Cuando la literatura es más grande que la realidad. Punto.

Los grandes muertos debería ser un libro para estudiantes de primaria. La sutileza para tratar el aspecto más cochino de nuestro racismo en México, la brutalidad para mostrar el clasismo de que estamos hechos los mexicanos es de una gran enseñanza para intentar acabar con los prejuicios sexistas que han provocado tantos crímenes por odio en el país. A lo mejor leyendo este libro acabamos con el asesino que todos llevamos dentro.

Juan Palomo y María Estrella se hacen amigos para siempre. Observan donde queda Alaska. “Allí hace mucho frío”, dice ella. La amistad queda sellada. Dos almas en medio de la incomprensión del mundo se acercan porque la historia nunca es justa.

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