La letra desobediente

Dos Elenas

Eduardo Clavé Almeida escribió en Facebook un párrafo que condensa el odio que despertó la figura de Elena Poniatowska al ganar el Premio Cervantes 2013:

“La diferencia central es que una escribe bien y el otro no. La primera tiene varias decenas de ediciones de La noche de Tlatelolco y el otro no. Una es encantadora y educada en su vida personal y el otro no. Una es honrada políticamente y a veces un poco naif y el otro no. Una tiene millones de amigos y lectores y el otro no. Una tiene libros exitosos y el otro no. Una tiene múltiples premios y el otro no. Una vive una vida sin amarguras y el otro no. Y todavía me faltan pero ya no vale la pena seguir estableciendo diferencias entre alegres y amargados…”

Lo escrito retrata a muchos escritores que rondan generaciones que van de los 30 a los más de 70 años y han escrito o escribieron contra ella estos días, vía las redes sociales. Un ejemplo: Enrique Serna, el autor de El miedo a los animales, escribió en Facebook el pasado 29 de octubre:

“¿Alguien puede explicarme por qué hay un premio de novela Elena Poniatowska? ¿Cuál es la gran novela de esa cronista?”. 334 “me gusta” y 104 comentarios a favor y en contra de la escritora de Hasta no verte Jesús mío. Sin querer, el jurado del Cervantes respondió al autor de El seductor de la Patria —la novela histórica más vendida de sus creaciones literarias—, e igual al resto de sus detractores en las redes sociales.

Hay dos Elenas: la lopezobradorista y la escritora. La repudiada por la derecha y cierto priismo, y la mimada por las izquierdas. Y un tercer sector que, al margen de la política, en defensa de su creatividad, le ha brindado Honoris Causa, premios nacionales e internacionales, reconocimientos académicos, ensayos lúcidos de extranjeros en varias universidades de reconocido prestigio y así…

México: único lugar donde los escritores se dividieron en bandos a favor o en contra. No debería causar sorpresa porque desde 2006 estamos divididos. Porque también Enrique Krauze suscita las mismas pasiones. O el propio Héctor Aguilar Camín. Y Octavio Paz. Vivimos a rencor vivo esa llaga que no nos deja en paz. Como si una trayectoria de al menos 50 años fuera despreciable, o el periodismo de Elena no fuera literatura.

Elena,  gentil con todas las clases, es vituperada y laureada. No está mal. Igual, la educación no es vocación de sus detractores.  

@Braulio_Peralta