La letra desobediente

¿Cultura de izquierda?

La izquierda mexicana no es tan democrática como quisiera: ellos,  lo críticos del PRI o el PAN, no ven las ridiculeces que hacen los que se desnudan en la Cámara de Diputados en la defensa del petróleo.

La reacción desmedida de grupos de izquierda que arremeten contra las políticas culturales del jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, merece un comentario. Ojo: no digo que lo haga bien. Digo que no lo dejan ni empezar…

Ejemplo: la salida de Lucía García Noriega y la entrada de Eduardo Vázquez Martín a la Secretaría de Cultura. O Mancera se equivoca en su actitud democrática al aceptar las críticas o las tribus le ganaron la batalla. ¡Ni siquiera conocemos el programa cultural del recién egresado! Sí, en cambio, el grupo que lo apoya (debió darse una terna de candidatos con proyecto cultural para ocupar un puesto que es ni más ni menos que para la capital de la República). Una izquierda que critica a Conaculta o Bellas Artes, pero nunca a los que han ocupado ese puesto en manos de Alejandro Aura, Enrique Semo o Elena Cepeda que, con el tiempo, puede verse lo poco que hicieron...

Lucía García Noriega cometió errores; el principal, no respetar a las tribus enquistadas en el campo cultural y tratar a la gente como si fuera el Centro Cultural de Televisa. Para nadie es secreto el círculo de intereses que hay alrededor de la Secretaría de Cultura. García Noriega o no entendió o no quiso jugar con las huestes de siempre. Conclusión: había que hacerla añicos, desde el mismo círculo cultural al que nadie más tiene acceso. ¿Democráticos? No creo, no se nota. Son a veces peor de lo que critican.

La izquierda mexicana no es tan democrática como quisiera: ellos,  lo críticos del PRI o el PAN, no ven las ridiculeces que hacen los que se desnudan en la Cámara de Diputados en la defensa del petróleo, o rasgarle el ojo a otra diputada, en vez de poner “ideas, no manos”, como bien dijo Manlio Fabio Beltrones. Una izquierda democrática, pues, no el caudillismo que lo único que puede ocasionar en materia de cultura son engendros como las víboras que Alejandro Aura como Secretario de Cultura impuso en Avenida Revolución y Mixcoac.

¿Una Secretaría de Cultura al servicio de los cuates? Hasta ahora no ha dejado huella en la historia cultural del país, a excepción de algunas exposiciones del Museo de la Ciudad y algo de teatro. No más. Que la presión para que llegara el nuevo secretario sirva para que también lo haga mejor que los otros. Acuérdense: la crítica también es cultura, no claudicar. ¡Suerte a Vázquez Martín!

http://twitter.com/Braulio_Peralta