La letra desobediente

Chapapote

Aquella “Faja de oro” se localizó en el Golfo de México, entre Temapache, Álamo y Tuxpan, en Veracruz. Fue la compañía extranjera Penn Mex Fuel Company la que extrajo el petróleo de la región, hasta la nacionalización del crudo, en 1938. Escribe Leonel Clemente Pazarán en su libro Historia de Álamo y su entorno huasteco.

“En la segunda década del siglo XX… se perforaron y se hicieron brotar infinidad de pozos petroleros… El tan rimbombante ‘auge del petróleo’ se esfumó en las cámaras de combustión de la maquinaria: barcos, ferrocarriles, automóviles, kinquets de Estados Unidos y Europa y todo el mundo. Aquí dejaron los pozos asesinados, la maquinaria de perforación y bombeo junto con las refinerías y oleoductos hechos una triste y deprimente chatarra, que todavía hubo que pagárseles a valor de oro…”

Pero tampoco la nacionalización trajo bienestar a la región:

 “¿Qué dejó el petróleo extraído tanto por extranjeros como por los propios mexicanos?

 “Se supone que, a lo más, dejó una plantilla de trabajadores que, con un empleo permanente, constituyeron en parte una fuente de ingresos para el comercio… ¿Y Petróleos? Una escuela, agua entubada, la hora y el silbato del año nuevo, algunas camillas o casas de madera, una calle pavimentada y un colegio de religiosas cargadas al presupuesto para pozos de perforación y, por tal causa, a punto estuvo el ingeniero Jaime J. Merino, superintendente de Pemex en Poza Rica de pisar la cárcel, pues hasta sus propios protegidos lo traicionaron denunciando las irregularidades.

¿Y Petróleos? Contaminando presas, arroyos, destruyendo brechas, bañando de chapo los naranjales con fugas, atascando el ganado con presas de desperdicios o fugas detectadas pero reparadas con negligencia. Hablamos de administraciones faltas de discernimiento en cuanto al gran privilegio de representar los intereses nacionales como les corresponde hacerlo.”

Aquella “Faja de Oro” ya no existe.  Se agotaron los pozos. Pemex se fue a otra parte. Uno pasa por esas regiones y el ambiente rural, el progreso, nunca llegó.

Una historia trágica para voltear a ella y que no se repita el saqueo, la corrupción y la injusticia.

Una duda cubre de manto a la nación con la nueva reforma energética: ¿repetirán la hazaña de volver a lo de siempre: perder la oportunidad del bien para todos? Con el PRI, cualquier cosa es posible: Imposible confiar.

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