La letra desobediente

Blablablá II

El Dios de Darwin, de Sabina Berman, sería prohibido en el mundo árabe. Aunque tampoco es bien visto en algunos países de occidente por los prejuicios de las religiones y políticos conservadores que asumen como dogma lo “normal” o “anormal”. Dice la página 245: “¡Arde Satán, arde Satán, enemigo de Dios”! Satán somos los que no creemos en “el mal”, aunque nunca aventaríamos la Biblia al fuego, como dice la página 88.

No es que la autora esté contra las religiones, no: es otro libro, El origen de las especies, de Darwin, que despertó la conciencia del hombre a través de la ciencia. Un libro del siglo XVI que desnuda las mentiras de Dios. El título de Berman condensa la disertación del thriller de la novela. Una prosa transparente para introducirnos a  la historia y las discusiones frente a las religiones judía, católica y musulmana.

No pretendo hacer crítica literaria. Trato de atraer lectores a un libro que, creo, ha pasado desapercibido por gente avezada en un tema que nos incumbe ante la ignorancia que corroe y mata, como en París con la revista Charlie Hebdo. Pero también por la historia que relata la autora sobre la muerte de un científico norteamericano —travesti—, que según esto, obedece al mandato de Mahoma. Basada en hechos reales, la novela cobra vigencia ante la disputa de árabes y occidentales.

Es inquietante como se narra una alianza secreta entre las religiones principales para responder al mundo de la ciencia y restituir el poder de la Iglesia como única verdad absoluta. Es más que solo ficción: existe la nueva inquisición católica que trata de  imponer a toda costa clases de “Diseño Inteligente” en Estados Unidos: una religión disfrazada de “materia”, junto a las enseñanzas de Darwin. Si la Ciencia está presente en el aula, ¿por qué no la religión? ¿peligroso, verdad?

No es que Sabina Berman incite desaparecer los cristos, las toras y las mezquitas del mundo —página 449—, no. Advierte los riesgos que la religión ha creado en un planeta donde la libertad de expresión es de todos, sí, menos los compromisos que deberían inducir a la paz mundial, contra la opinión que orilla a las armas. El libro tiene fotos e ilustraciones —como en las obras de Sebald—, y cuenta la aventura de la bióloga Karen Nieto, dentro de una trama detectivesca para pensar e  ir hacia una posible verdad que nos haga libres.

¿Es mucho pedir que lo lean?

braulio.peralta@milenio.com

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