La letra desobediente

Amor y sexo

Los seres practican el sexo de diferente forma, pero todos, sin exclusión, tienen una sola para amar, razonada,  emocionalmente, o ambas. Hacer sexo no necesariamente requiere del sentimiento. Amar es asunto de emociones. Sexar, de múltiples estilos. De duro a sutil, de tenue a impetuoso, de sucio a limpio, el sexo es un asunto de dos –y más–.

En amar los humanos nos parecemos como si fuéramos clonados. Las canciones de amor no mienten. Los poemas tampoco. Y la prosa, igual. Cada quien toma de los creadores lo que quiera porque hablan un lenguaje común: el de la naturaleza humana. Amamos con alegría y llanto, con superficialidad o profundamente. Con enterezas y flaquezas, con ánimo de construirnos o destruirnos. Cada quien elige.

El sexo es único en cada quien. De largo a corto, nadie dura lo mismo. El lenguaje corporal es especial en cada persona. No hay fórmulas de conquista. Hay entendimiento para que dos cuerpos gocen. El más experto falla cuando el otro cuerpo pide diferente a la generalidad. Por eso importa el sexo en cualquier relación. Sin buen sexo se rompen las mejores historias.

Pero amar es lo mismo en cada uno de nosotros. Amamos a alguien en específico, pero los sentimientos de admiración, afecto, comprensión, son similares. Hasta el odio en el amor es parecido. “Yo no sé si es prohibido, si no tiene perdón, si me lleva al abismo, solo sé que es amor…” una pieza que cualquiera puede cantar porque es universal.

El sexo es un misterio. Un descubrimiento. Por eso no habría razón para que a homosexuales y lesbianas les nieguen derechos constitucionales como si fueran marcianos. La Iglesia del Cardenal Norberto Rivera vive en otro planeta. Diputados, legisladores y gobernadores deben acatar la demanda de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: igualdad de sexos.

No cometan el error de fallar: amar al prójimo como a sí mismos. No conviertan al mundo en una nueva inquisición. No más guerras cristeras donde existe un Estado laico. Legislen para todos y todas, que aman igual pero tienen relaciones sexuales diferentes. No valen los prejuicios bajo las sábanas.

Amo, luego existo. Sexo, luego vivo. Ese es el pensamiento humano. Se ama pensando y se sexa sin razones.

Twitter: @Braulio_Peralta