Articulista Invitado

Transferencia de tecnología de los países ricos a los pobres

Las naciones con una base razonablemente técnica o en investigación y desarrollo están en una mejor posición para absorber y hacer un mejor uso de los avances más novedosos a medida que estén disponibles en el mercado.

Hay una manera de hacer que los pobres de este mundo estén 500 mil millones de dólares mejor económicamente, pero esta solución rara vez se discute. Esto es importante, debido a que la comunidad internacional se prepara para elaborar el próximo conjunto de objetivos de desarrollo 2015-2030, a continuación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Y es que 2.5 billones de dólares de ayuda al desarrollo, más otros billones desconocidos de los presupuestos nacionales, están aún en la cuerda floja, así que entender correctamente nuestras prioridades es vital. Gastar dinero en metas menores es, posiblemente, perder una oportunidad de hacer mucho más beneficio en otro lugar.

Para hacer el mayor aporte positivo, mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus, les ha pedido a 63 equipos de los principales economistas del mundo que examinen los costos y beneficios económicos, sociales y ambientales de todos los principales objetivos.

Algunos de ellos son obvios, como la salud, la educación, la alimentación, el agua y el medio ambiente, pero algunos no lo son tanto, aunque a menudo se discuten en la comunidad de desarrollo. Uno de ellos es la transferencia de tecnología de los países ricos a los países pobres y de ingresos medios, como una ayuda para el desarrollo sustentable.

La razón por la cual la tecnología es tan importante es que hace a la gente más productiva, por lo que impulsa el crecimiento económico global. No solo eso, sino que una vez que se ha adquirido el conocimiento, se integra en la sociedad y se puede utilizar como un trampolín para el crecimiento futuro. Los países con una base razonablemente técnica o en investigación y desarrollo, están en una mejor posición para absorber y hacer un mejor uso de las tecnologías más nuevas a medida que están disponibles.

El profesor Keith E. Maskus —de la Universidad de Colorado— ha escrito un extenso artículo sobre qué es lo que funciona y cuánto beneficio puede traer. Como él señala con razón, los objetivos relacionados con la tecnología de la ONU son, sencillamente, demasiado generales e insulsos. En cambio, usando la literatura económica, él plantea dos propuestas.

La primera es clara: si nuestro objetivo es conseguir más tecnología disponible para los pobres, tal vez simplemente debemos aumentar la inversión en investigación y desarrollo (I + D), especialmente en el mundo en desarrollo.

El punto es que los beneficios de la I + D no solo van a la empresa que lo está haciendo; también hay beneficios sociales más amplios ya que las ganancias se producen en algún otro lugar de la economía, y otras personas aprenden el trabajo o ven la posibilidad de una mayor innovación. Después de que Apple produjo una innovadora pantalla táctil en su primer iPhone, el conocimiento ya está disponible para una gran cantidad de productos en muchas áreas diferentes.

Este beneficio más amplio justifica que los gobiernos apoyen la investigación, ya sea a través de créditos tributarios o del gasto gubernamental directo en investigación en instituciones públicas. En este momento, los países en desarrollo gastan solo .2% de su PIB en I + D y tal vez .3% en 2030. Si, en lugar de eso, nos planteamos como objetivo .5% del PIB en 2030 y 1.5% para las economías emergentes, esto naturalmente aumentará los costos directos del gobierno, pero también, a la larga, aumentará la innovación y las capacidades tecnológicas. Como comparación, México gasta alrededor de .4% y tendrá que subir hasta 1.5%.

Los modelos estiman en total que por cada dólar gastado, probablemente podemos obtener un rédito de tres dólares. Eso no está mal.

Sin embargo, hay otra, y mucho más eficaz manera de aumentar la capacidad tecnológica de los países de bajos ingresos. En lugar de centrarse en innovar más tecnología para hacer a la gente más productiva, podemos centrarnos en llevar a más personas a lugares donde pueden ser productivas.

Mientras que permitir la movilidad de bienes (de libre comercio) puede añadir varios puntos porcentuales al PIB mundial, hace mucho sabemos que la libre movilidad de las personas puede añadir en cualquier lugar 67 a 147% al PIB global. Permitir la libre movilidad en esencia puede duplicar los ingresos del mundo.

Esto es porque las personas en las zonas pobres no son intrínsecamente improductivas, sino que sus circunstancias mayormente las hacen improductivas. Así que, si fueran a emigrar de, digamos, Guatemala a EU, resultarían mucho más productivas.

Por supuesto, la movilidad absolutamente libre se traducirá en una reubicación masiva de los pobres a los países ricos, lo que probablemente generará enormes problemas políticos. Pero el profesor Maskus sugiere que podemos empezar con un modesto objetivo de aumentar la migración calificada actual en 5 a 20% con visas por 10 años. Ya que tenemos los mejores modelos para América, él estima el resultado para esta región, pero es probable que los logros puedan extrapolarse para el resto del mundo.

Cinco por ciento de aumento en la migración calificada significará 136 mil trabajadores administrativos y técnicos adicionales, con 97 mil yendo a EU. Aunque otra investigación muestra que los migrantes solo serán la mitad o menos productivos que los estadunidenses, esto aún mejorará mucho su situación económica. El modelo muestra que ganarán 15 mil millones de dólares más durante los próximos 25 años. Más aún, ya que traerán consigo nuevas ideas y conceptos, aumentarán la productividad en EU y en otros lugares en 1.5 mil millones de dólares.

Por supuesto, esto también significará una salida de trabajadores calificados de los países más pobres. Por ejemplo, 30 mil personas saldrán de México por 10 años. Pero van a enviar dinero de vuelta —alrededor de 3 mil millones de dólares en total. Y mientras muchos se preocupan acerca de la “fuga de cerebros”, en realidad hay más evidencia de una “ganancia”: si hay una oportunidad de ir al extranjero y ganar más dinero como médico o ingeniero, esto inducirá a más jóvenes a invertir en educación profesional, lo que significa más médicos y técnicos en el largo plazo. Y como estos profesionales capacitados regresan después de 10 años, ellos también traerán consigo nuevas ideas y mayor productividad.

En total, los costos, sobre todo en recaudación tributaria perdida, son superados significativamente por las ganancias. Por cada dólar gastado, este objetivo puede redundar en 10 o 20 dólares de beneficio. Con América constituyendo un tercio de la economía global, los beneficios potenciales pueden llegar hasta 500 mil millones de dólares. Eso deberá hacer que el objetivo de una mayor movilidad laboral sea un fuerte competidor para el próximo conjunto de objetivos mundiales.

* Autor de los ‘bestsellers’ ‘El ecologista escéptico’ y ‘Cool it’; director del Consenso de Copenhague y profesor adjunto de la facultad de negocios de la Universidad de Copenhague.