Articulista Invitado

Fortalecer el sistema sanitario, una tarea impostergable

Deben canalizarse fondos hacia el personal más capacitado, más clínicas y más medicinas, para que sean empleados con la mayor eficacia posible en cada área y reducir la mortalidad general.

El año pasado, la expectativa de vida alcanzó los 70 años, siendo de 77 años en Venezuela1. Este es un avance destacable —en 1900 la esperanza de vida era de alrededor de 30. Comparado con un siglo atrás, cada uno de nosotros tiene ahora garantizadas más de dos vidas.

Pero todavía hay muchos problemas de salud que podríamos abordar mejor. La cuestión es en cuál debemos enfocarnos.

En septiembre, 193 gobiernos nacionales, a través de la ONU, estarán decidiendo en qué objetivos el mundo deberá enfocarse hasta 2030. El mundo gastará más de 2.5 billones de dólares en estos objetivos en los próximos 15 años, y con el fin de ayudarles a hacer tanto bien como sea posible por cada dólar gastado, mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus Center, les ha pedido a más de 60 equipos de economistas que evalúen qué objetivos son los mejores, en todas las áreas, desde la salud y la nutrición hasta el medio ambiente y la educación.

Hay un montón de excelentes propuestas para abordar desafíos particulares de salud, como la malaria, las vacunas o la muerte infantil. Pero centrarse en estas cuestiones concretas que tienen un montón de atención de los medios y soluciones directas, significa fácilmente olvidarse de las muchas otras dolencias. Nuestros nuevos informes revisados por expertos sugieren que debemos buscar el fortalecimiento de todo el sistema sanitario. Para cada persona, Venezuela gasta 200 dólares en atención de salud pública2. Compare esto con los países de bajos ingresos, donde viven los mil millones más pobres del mundo. Estos países gastan unos miserables $14 dólares por persona en el cuidado de la salud pública. No es sorprendente, gastar solamente un poco más podría hacer mucho bien.

Este año, nueve millones de personas en países de bajos ingresos como Bangladesh, Uganda y Haití morirán antes de su cumpleaños número 70. Esto afectará a otros 19 millones en países de ingresos medios-bajos, como la India, Nigeria y Guatemala. Pero a medida que los países se hagan más ricos para 2030, también se volverán  más saludables. Se estima que para ese año, la muerte prematura total habrá caído de 28 millones a 24 millones al año, a pesar de que la población habrá crecido en casi mil millones. No obstante, podemos hacerlo mucho mejor.

Los autores canadienses del estudio encuentran que es posible lograr una mayor reducción en la mortalidad, resultando en una caída de dos tercios en la mortalidad infantil desde 2010, y una caída de un tercio en las muertes de personas de entre 5 y 69 años de edad desde 2010. En total, esto reduciría las muertes en la mitad pobre del mundo en otros 7 millones anuales para 2030.

Para ello sería necesario aumentar el gasto en salud desde el actual 2% del PBI a 5% del PBI. En los países de bajos ingresos el gasto en salud pública habrá aumentado a $23 por persona para 2030, porque los países serán más ricos. Pero aumentarlo otros $34 nos permitirá evitar 2 millones de muertes adicionales cada año. Para los países de ingresos medios bajos, el gasto medio de salud pública será de $85 por persona, pero aumentarlo en otros $128 salvará casi 5 millones más de vidas para 2030.

Debido a que estamos hablando de ayudar a la mitad de la población del mundo, esto no es barato. El total de costos adicionales llegará a casi medio billón de dólares al año para el 2030. Aun así, todavía se compara favorablemente con los beneficios de salvar 7 millones de vidas, tanto medido en pérdida de productividad como el valor intrínseco atribuido a los seres humanos. La estimación global muestra que por cada dólar que se gasta, lograremos $4 de beneficios humanos. Para los mil millones más pobres, debido a que el gasto es tanto más bajo que hay muchas más oportunidades a corto alcance, cada dólar gastado aportaría $13 de beneficio.

Esto se compara con algunas de las enfermedades de alto perfil como la tuberculosis, que hará $43 de beneficio de bien por cada dólar gastado, o la malaria, que producirá $36 de beneficios por cada dólar. Estos son más altos debido a que es muy eficaz salvar vidas de niños y adultos jóvenes que sufren de enfermedades fácilmente curables. Ayudar a todos a través de un sistema de salud más amplio es más justo, pero también significa tratar con enfermedades menos fáciles y ayudar a los grupos de mayor edad donde podrás ahorrar menos años de vida.

Por supuesto, es más complicado que simplemente gastar más dinero en curas; los fondos deben ser canalizados hacia el personal más capacitado, más clínicas y más medicinas, para ser empleados con la mayor eficacia posible en cada área para reducir la mortalidad general (y también la carga mundial de morbilidad por enfermedad y discapacidad). Pero los beneficios de tener una mejor prestación de salud son innegables. El personal médico no solo puede proporcionar una atención continua y prevenir o tratar el rango normal de enfermedades y garantizar partos más seguros, sino que estará en condiciones de reaccionar ante las emergencias a medida que surjan.

Por ejemplo, un número considerable de personas mueren a causa de lesiones cada año, y el equipo de economistas estima que este número también se podría reducir en un tercio. El brote de Ébola en África Occidental es otro claro ejemplo. Los países que más están sufriendo tienen muy mala atención sanitaria general, y se están vertiendo grandes cantidades de ayuda internacional para detener la epidemia. Con un buen funcionamiento del servicio de salud local, la enfermedad nunca hubiera logrado instalarse en primer lugar.

Hay un montón de muy buenos objetivos potenciales propuestos para la salud como prioridades para los próximos 15 años, centrándose en el VIH, la malaria, la tuberculosis y la mortalidad infantil en particular. Todos son dignos de nuestra atención, pero se ha argumentado fuertemente a favor de simplemente fortalecer los servicios de salud para lograr un recorte global en la muerte prematura.

1http://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.LE00.IN
2http://apps.who.int/gho/data/node.main.78?lang=en

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*Bjorn Lomborg es autor de los best seller El ecologista escéptico y Cool it, director del Centro para el Consenso de Copenhague y profesor adjunto de la Facultad de Negocios de Copenhague.
Web: http://www.lomborg.com/ Twitter:@BjornLomborg

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