Articulista invitado

¿Qué costo tienen las urbanizaciones cerradas para la sociedad y la ciudad?

¿Qué costo tienen las urbanizaciones cerradas para la sociedad y la ciudad? La constante inquietud y debate crítico sobre dicha evolución urbana debe de concluir en un proceso de evaluación que permita incorporar una respuesta emanada desde el desarrollo de políticas urbanas locales y metropolitanas que sean capaces de operar integralmente.

El fenómeno de privatización del territorio se ha extendido en América Latina, y el municipio de Zapopan, como zona urbana destacada en el contexto nacional, aunque no se ha salvado de seguir dicha tendencia, ya está actuando para construir procesos de inclusión que faciliten la conservación del bien común, del espacio público.

Es cierto que no todas las urbanizaciones cerradas tienen el mismo impacto social pues según sus características alcanzan un nivel distinto de fragmentación socio-espacial, pero pese a ello, la necesidad de actuar y resolver la problemática de los muros ha sido mencionada por el primer edil del Municipio de Zapopan durante su discurso en la conferencia de Hábitat III realizada en octubre del año pasado en Quito, Ecuador,

Trabajos que se han realizado en el Área Metropolitana de Guadalajara —AMG— señalan una diferenciación entre cotos, pudiéndose encontrar desde los casos que están dirigidos a sectores de la población con gran poder adquisitivo, hasta aquellos que fueron pensados para las clases sociales populares (Cruz, H., Jiménez, E., Palomar, M. & Corona, J., 2008). Esta es una situación que puede ser interpretada académicamente como un síntoma del urbanismo del miedo, aquel que lleva a la auto segregación de las personas para alejarse de los conflictos que significa la ciudad; una distopía urbana.

Se está dando lugar a una pérdida de los valores ciudadanos, de los entornos homogéneos y democráticos.Ya sea que se trate de fraccionamientos de lujo o cotos que han decidido comenzar a tumbar los muros y retirar las casetas de control de acceso, Zapopan cuenta con más de 1,400 complejos habitacionales que dificultan el acceso, en mayor o menor grado, al 22 por ciento del territorio urbanizado.

La privatización del bien común, y con ello del espacio público, involucra cerca de 540 hectáreas de áreas verdes y más de 1,000 kilómetros de vialidades que se encuentran alejados de la mayoría de los ciudadanos —ver cartografía—. Una reconfiguración que afecta los valores urbanos y el contrato social que se desarrolla dentro de la ciudad.

El espacio público, en su interpretación como propiedad compartida, de interés colectivo, como bien común y lugar de la convivencia social sin restricciones, corre el riesgo de ser transformado en un espacio público de acceso restringido para la mayoridad de los ciudadanos. El Director Ejecutivo de ONU Hábitat, Dr. Joan Clos, tiene una postura clara sobre dicha temática. Refiriéndose a las urbanizaciones cerradas comenta: “(…) El desarrollo de este tipo de barrios con una barrera de entrada y muros alrededor son un fracaso, porque la utopía urbana es cuando la comunidad vive en paz sin barreras ni muros. Si hay que hacerlo, algo está mal” (entrevista en MDZ, Diario de Mendoza, 23 de junio de 2017).

El objetivo resulta claro ante la entrada en vigor de la nueva Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano del Gobierno Federal; se debe buscar “la protección, mejoramiento y ampliación de los espacios públicos de calidad para garantizar el acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles” (SEDATU, 2016).

Los lazos que se han creado entre el municipio de Zapopan y ONU-Hábitat lo colocan como un laboratorio dónde poder llevar a cabo la implementación de la Nueva Agenda Urbana (ONU-Hábitat, 2016), sobre todo por las características y antecedentes que presenta este territorio integrante del AMG y ante la necesidad de cambiar el proceso de gestión urbana.

Se requiere un análisis más profundo, y sobre todo que surja de la colaboración e interés de las autoridades locales, del régimen legal y financiero de cada una de las urbanizaciones cerradas pues ello brindará la transparencia que requiere el fenómeno de la privatización de vialidades y áreas verdes para uso exclusivo de los usuarios de la ciudad cerrada. Se debe de evaluar el costo social de seguir con el desarrollo los fraccionamientos cerrados.

Las preguntas quedan en el aire; ¿es momento para alejarse de la producción de muros?  ¿o será que aún hay a quien le convenga que se continúe la autorización de este tipo de proyectos? El proceso de actualización del Programa Municipal de Desarrollo Urbano y de los Planes Parciales de Desarrollo Urbano brindarán una oportunidad única para implementar políticas urbanas que vayan conforme a las metas establecidas y se alejen de la distopía urbana en la que han caído diversas ciudades mexicanas.

 

Autor de la columna invitada: Bernd Pfannenstein.

Bernd Pfannenstein es docente, investigador y consultor independiente; el geógrafo alemán es colaborador del programa internacional de IGLUS (“InnovativeGovernanceofLarge Urban Systems”) de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, Suiza.

Colaboradores: Edgar Eduardo Anacleto y Salvador Sevilla Villalobos, Maestrantes en Desarrollo Local y Territorio de la Universidad de Guadalajara.

Correo: b.pfannenstein@outlook.com