Posteando

El profeta de la dictadura perfecta

Como la Ley de Herodes, se ha encontrado otra de las máximas de la dictadura perfecta: "Es una ley no escrita en política: gobernador deja gobernador, presidente deja presidente, esa es su responsabilidad. Y, si tú estás aquí por Mario, debes apoyar a Mario para que deje un gobernador priista", dijo Rigoberto Salazar, secretario de Desarrollo Social de Colima, grabación que revela cinismo como el fondo de la verdadera cultura política mexicana. Como la exaltación de una pesadilla recurrente.

En grabación el secretario Salazar giraba instrucciones a una funcionaria para que el aparato de gobierno operara electoralmente para favorecer al candidato oficialista Ignacio Peralta. Según esta visión, el voto popular es manipulable, la competencia electoral es para quienes tienen el dominio del aparato; esta máxima también supone que los resultados electorales deben ser inducidos por la compra y coacción del voto. Y la autoridad electoral siempre es sumisa porque está colonizada.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó, de manera sorpresiva, por mayoría de votos, la anulación de la elección a gobernador en el estado de Colima. Se comprobó, así lo señalaron los magistrados, que el gobernador de la entidad, Mario Anguiano Moreno, coaccionó y operó el voto, a favor del candidato priista, a través del claridoso secretario de Desarrollo Social local, Rigoberto Salazar Velasco. Quien, además, en comparecencia pública ante el Congreso del estado de Colima y bajo protesta de decir verdad, confesó que sí era su voz. Vaya gallardía.

Ha sido tan inusual el fallo del tribunal electoral, que analistas están buscando explicaciones metaelectorales, lanzando hipótesis fantasiosas. El hecho es que apegados a la ley hicieron valer con rigor lo que establece la normatividad electoral. Ni más ni menos. Actitud que pocas veces los tribunales se habían atrevido. Tiene tal impacto la decisión, que se crea un precedente que puede marcar la práctica y cultura electoral del país: sancionar la indebida intromisión de los aparatos gubernamentales, que es una práctica común y recurrente en la mayoría de las entidades ante la complicidad no solo de las autoridades electorales sino de los propios partidos.

En el Estado de México se cumple la cruda sentencia de Salazar, el profeta de la dictadura perfecta, ya que en la historia moderna no ha habido alternancia. "El gobernador deja gobernador". Históricamente el aparato de gobierno se transforma, cada vez de manera más sofisticada, en la más eficiente maquinaria de coacción electoral que el país ha registrado. Con la complicidad de la tibia mirada de la autoridades electorales, medios de comunicación y de una inexistente sociedad civil en la entidad. Ahí están en la memoria el rebase reconocido de topes de gastos de campaña en 2005. Figura, también, la grotesca operación electoral de Bernardo García Cisneros, alto funcionario en Chalco en 2011, y los cientos de espectaculares mimetizados con la contienda electoral del gobierno en vísperas de las elecciones últimas. La política debe ser el arte de lo incierto y deben desaparecer sus profetas cínicos.