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El papa Francisco desacralizado

En varios medios, se ha reproducido una conversación privada en la que el Papa le pide apoyo a un obispo amigo, expresando: "Reza por mí, la derecha eclesial me está despellejando. Me acusan de desacralizar el papado".

Y es que el sumo pontífice tenía esperanzas de que el Sínodo sobre la familia fuera el inicio de un cambio en la rigidez de la Iglesia con respecto a muchos temas tabús como los divorciados vueltos a casar, las nuevas formas de pareja y la actitud católica frente a los homosexuales.

El papa Francisco ha insistido en una Iglesia más incluyente y sensible a los problemas humanos situados en las periferias como la pobreza, las injusticias, los niños, las mujeres, los ancianos y los jóvenes.

En diversas oportunidades, Francisco ha sugerido aperturas. Ya en el viaje de vuelta de Brasil en julio de 2013, a bordo del avión, sobre los homosexuales, respondió: "Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarle? No debemos marginar a la gente por esto, deben ser integrados a la sociedad".

En otra ocasión insinuó la posibilidad de revisar la actual prohibición del acceso de los divorciados vueltos a casar.

Hubo cardenales que remaron en la dirección del máximo líder de la Iglesia católica y mostraron una actitud más abierta y favorable al cambio, entre ellos el Cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, quien afirmó que "la verdad católica no es un sistema cerrado" y defendió el acceso de las personas divorciadas vueltas a casar a la eucaristía.

En el sínodo sobre la familia no se dieron grandes aperturas. En vez de esto, la reunión se volvió una contienda épica entre las facciones conservadoras y liberales de la Iglesia, terminando en el equivalente de un empate técnico y queda en suspenso hasta la resolución final en el sínodo ordinario que se realizará en octubre de 2015.

Al Papa Francisco, al parecer más abierto a los cambios de actitud de la Iglesia, este sínodo le permitió calibrar el grado de fuerza de sus detractores conservadores dentro y fuera de la curia romana. No es casual que el 28 de octubre pasado, con cierta ironía, externó: "Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el papa es comunista (...) no se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia".

Francisco ha cuestionado el miedo al cambio en muchos actores eclesiásticos. Porque Francisco enfrenta inercias de una Iglesia conservadora que se siente agraviada por las aperturas y necesarios ajustes a una sociedad dinámica y cambiante.

González Faus, teólogo español, celebra la desacralización del papado porque Francisco en realidad lo está cristianizando. Quitando el oropel y el confort para abrirse con humildad a la sociedad.