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Los nuevos cardenales

El Papa Francisco designó a 16 nuevos cardenales electores a los que impondrá la birreta roja el próximo 22 de febrero. Se trata de cuatro dicasterios de la curia vaticana y 14 arzobispos residenciales de América, África y Europa.

El número de cardenales electores subirá hasta 122, rebasando el límite de 120 por breve tiempo. Hay también tres nuevos cardenales que rebasan los 80 años, por lo que se considera una distinción y reconocimiento a su trayectoria.

La palabra cardenal viene del vocablo latín "cardo", que significa quicio o bisagra. La creación de cardenales es por decreto del Papa a quienes elige para ser sus principales colaboradores y asistentes.

A partir del siglo VI, se denomina ya cardenales a algunos de los obispos, presbíteros y diáconos de la diócesis de Roma.

En el siglo XI, el Papa León IX hace exclusiva la facultad de elegir al Romano Pontífice a los cardenales y, en 1970, Pablo VI dispuso que al cumplir los 80 años perdían la condición de electores en caso de cónclave. Este mismo Papa, en el consistorio secreto del 5 de marzo de 1973, estableció que el número máximo de cardenales electores fuera de 120 sin limitar el total.

En la lista actual destacan aquellos primeros cardenales que acompañarán a Francisco en su pontificado como actores de su confianza. Así como nuevos cardenales de Latinoamérica, Asia y África. Los nuevos cardenales de la curia de Francisco, la encabeza, el nuevo secretario de Estado, Pietro Parolin, a quien acompañan el secretario general del Sínodo, Lorenzo Baldisseri; el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, de nacionalidad alemana, y el prefecto de la Congregación del Clero, Beniamino Stella.

Despuntan también los latinoamericanos, nombramientos que habían estado rezagados. Son cinco arzobispos latinoamericanos: el de Managua, Leopoldo José Brenes Solórzano; el de Río de Janeiro, Orani João Tempesta; el de Buenos Aires, Marco Aurelio Poli; el de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati; y el de Les Cayes (Haití), Chibly Langlois. Podríamos decir que el papa Francisco favoreció la representación del tercer mundo en detrimento de Europa.

Hasta marzo de 2013, en que se elije al Papa Francisco como sumo pontífice, el colegio cardenalicio estaba integrado por 208 cardenales, de los cuales solo 118 tenía menos de 80 años y podían ser electores. Europa predominaba notoriamente en la representación cardenalicia con 62, en un continente que apenas llega al 23 por ciento de los católicos en el mundo.

En contraparte, América Latina con 483 millones de católicos, 41 por ciento a nivel mundial, solo tenía 19 cardenales en el cónclave. Ahora tiene 24 cardenales, aún muy por debajo de otras regiones. La Iglesia católica es eurocéntrica, particularmente bajo Benedicto XVI quien nombró a 36 cardenales en 8 años de pontificado, mientras Juan Pablo II nombra a 24 europeos a lo largo de sus 26 años de pontificado. Parece que Francisco está dispuesto a ir cambiando esta injusta correlación.