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El libro Remolinos, de Sergio Aguayo

Hoy, por la mañana, se presenta en el salón Benito Juárez de la Cámara de Diputados, el libro de Sergio Aguayo: “Remolinos, el México de la sociedad organizada, los poderes fácticos y Enrique Peña Nieto” de Ink Editorial.

El texto es una interesante investigación documental y presentación innovadora: es un libro electrónico. Está lleno de datos, tablas y videos, una experiencia original y diferente al libro tradicional. Imagino que es una anticipación de lo que puede ser el mundo editorial del mañana.

En su contenido tiene al Estado de México como una referencia obligada en la política actual del país. Y tiene un capítulo especial donde muestra las enormes carencias sociales, desviaciones estructurales y asimetrías del Estado de México en comparación desventajosa con el DF y otras entidades del país. Las provocaciones de Sergio sobre nuestra cultura política son abundantes y  necesarias cara a la clase política de la entidad.

El texto tiene como interlocutor a la sociedad civil organizada. El doctor Aguayo es profesor-investigador del  Colegio de México desde 1977 y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México desde 1984; actualmente cuenta con el nivel III. Además de académico, es columnista, participa como politólogo con Carmen Aristegui y en Primer Plano del canal 11. Igualmente es promotor de los derechos humanos y activista social.

El texto argumenta la decepción por la democracia en México entre la población. México es el campeón latinoamericano del desencanto democrático. Utiliza la encuesta Latinobarómetro, levantada entre mayo y junio de 2013, la cual encontró que México es el país de América Latina con mayor desencanto y decepción  hacia la democracia, los partidos y el Congreso; remarca que la satisfacción o insatisfacción con la democracia van de la mano con  la distribución del ingreso, la seguridad, el empleo y la limpieza electoral.

Con sus luces y sus sombras, Enrique Peña Nieto quien goza de un mediocre reconocimiento y evaluación social, reconoce claramente que nuestra democracia es de pésima calidad. Que necesita una cirugía mayor. Las élites políticas y los poderes fácticos son incapaces de hacer reformas de gran calado, por ello, pugna por el regreso a un presidencialismo fuerte y eficaz que sea capaz de limitar y moderar las apetencias de los poderes fácticos y establecer un partido unido y disciplinado.

En suma, sostiene Aguayo que quienes gobiernan pregonan las virtudes de que la sociedad se involucre en la vida pública pero le ponen obstáculos, en algunas entidades más que en otras y, desde luego, el Edomex a la cabeza,  para frenar esa participación –justificándose, para ello, con una lectura autorreferencial y falsa de la historia, según la cual, los partidos políticos han sido los creadores de la democracia–. Por lo tanto, la calidad de la democracia depende primordialmente de la pujanza de la sociedad civil organizada.

Está demostrado que la democracia funciona mejor cuando la sociedad se organiza y se involucra para acotar, encauzar y vigilar a los políticos y a los poderes fácticos.