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Escenarios de violencia electoral

Para el árbitro electoral, no hay mejor resultado, que un triunfo holgado. Es un lugar común. El triunfo contundente desalienta las impugnaciones y languidece toda rebeldía poselectoral. Por el contrario, si los resultados son apretados las pasiones se desbordan. Los árbitros y los tribunales son sujetos a presiones, denuncias mediáticas y descalificaciones. Recordemos que en 2006, bajo un escenario apretadísimo, el titubeo de Luis Carlos Ugalde le valió su salida y una severa sacudida a la credibilidad del entonces IFE que clamaba a gritos el regreso de José Woldenberg. Si las autoridades electorales no tienen la fuerza ni la credibilidad suficiente, el proceso puede desbordarse. Abriendo escenarios de confrontación latente en nuestros comicios.

El proceso electoral del Estado de México, se juega mucho más que la elección a gobernador. Está en juego el realineamiento de las fuerzas políticas de éste país cara a la elección presidencial de 18 y el futuro político del grupo Atlacomulco que ha detentado el poder por más de 90 años de manera interrumpida. Ante una elección cerrada, me preocupa la debilidad del IEEM. Su consejo ha sido poco asertivo, desunido y varios consejeros con claros sesgos partidarios. En otro espacio, detallaré los abundantes hechos que muestran un consejo vulnerable que imagino reza al sagrado Corazón, hoy muy de moda entre la clase política, para que los resultados electorales del 4 de junio sean desahogados. De lo contrario, deberán enfrentar un verdadero calvario poselectoral.

Los riegos de violencia ahí están, a menudo olvidamos las experiencias amargas. Recordemos la belicosidad en las elecciones municipales de 2015. Hubo cerca de 30 municipios con diferentes grados de tensión y desórdenes. Los disturbios y violencia extrema se escenificaron en Naucalpan, Atizapán, Huixquilucan, San Martín de las Piramides, Malinalco, Temascalcingo, Nopaltepec, Cuautitlán Izcalli, Tezoyuca y Villa Victoria. Hubo enfrentamientos con heridos, quema de paquetería electoral, toma y daños a las instalaciones del IEEM; vehículos del instituto fueron quemados y las carreteras México-Tulancingo y Texcoco-Lechería fueron bloqueadas durante horas por militantes quejosos. En muchos casos la paquetería tuvo que resguardarse por fuerzas del orden para poder llevar los cómputos, como en Naucalpan y Almoloya de Juárez. En otros casos, tuvo que trasladarse todo el material electoral a la sede del IEEM donde los consejeros generales pudieran concluir los cómputos.