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La difícil austeridad electoral

El Gasolinazo es el detonante del hartazgo ciudadano por los excesos de corrupción de la clase política mexicana. Ésta se erige como una casta divina sujeta a privilegios e impunidad. El fondo está en los derroches e insensibilidad del manejo de los recursos públicos propiedad del pueblo; los ajustes de austeridad de instituciones del Estado son iniciativas que pretenden suavizar un profundo repudio al comportamiento y abusos de los políticos y de los partidos.

Cuando ingresé en mayo de 2005 al Consejo General del IEEM, fue en medio del proceso electoral para gobernador, con un entorno de crisis de corrupción. El llamado caso de Cartonera Plástica. Al cierre del año había un remanente de más de 300 millones de pesos. ¿No supimos gastarlos? No. Se había sobrepresupuestado, era la costumbre. Se decía que se repartían al final cantidades inmensas de bonos subterráneos.

Con los remanentes compramos el restaurante que estaba junto al instituto que ahora es el área anexa de documentación y capacitación. Igualmente se invirtió en modernizar y digitalizar el centro de producción audiovisual. Aun así regresamos al Congreso más de 200 millones de pesos, ante la molestia de algunos actores. Eran los tiempos de Arturo Montiel.

Ante la crisis, en el IEEM los ajustes y austeridad se pusieron en la mesa el domingo pasado. El ejercicio debe ser parejo, no solo a la estructura y programas, sino debe aplicarse a los mismos partidos. El IEEM cuenta con presupuestos aprobados para las elecciones de gobernador: en 2005: mil 725 millones de pesos; 2011: mil 650 millones de pesos; 2017: 2 mil 071 millones.

El Ople mexiquense a pesar de tener mucho menos atribuciones en el actual proceso electoral, dio un brinco notable en la que los partidos se llevan casi la mitad del total. El padrón ha crecido pero los incrementos dejan dudas. Para hablar de austeridad, no basta reducir salarios ni ajustar programas.

Ricardo Moreno, del partido Morena, puso el dedo en la llaga. Pidió retirar las prestaciones extraordinarias que reciben los partidos políticos con representación del IEEM. Además, de las prerrogativas federales, los partidos reciben generosas estatales.

También hay un conjunto voluminoso y nebuloso de "privilegios", así los llamó Moreno. Hay prestaciones no transparentadas de telefonía celular, vehículos, vales para gasolina, retribuciones para personal de apoyo de la representación, papelería, equipos, apoyos a la capacitación ¿Se atreverán los partidos?

Como dato, a los consejeros locales y distritales del INE se nos redujeron las dietas casi a 50 por ciento.