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Las campañas 2016 destilan ponzoña

A poco menos de dos semanas para las elecciones del 5 de junio cuyo universo de participación es un poco más del 30% de la lista nominal del país, llaman la atención tres fenómenos. El primero es la guerra sucia que desnuda la calidad moral de muchos aspirantes; la segunda es la emergencia electoral de las redes sociales que están desplazando a las campañas de contacto como mítines y todo el aparato de promoción de tierra, llamado también propaganda en medios alternos. Y el tercero es la filtración, una vez más del padrón electoral, ahora en Sinaloa por parte de un partido político; hecho grave y reprobable a todas luces.

La guerra sucia no es un fenómeno nuevo y se ha pretendido regular con la última reforma. Llama la atención que los actuales "ventaneos" sitúan a muchos candidatos sin la calidad moral ni ética para aspirar a un puesto de responsabilidad y servicio público. Dichas revelaciones muestran al parecer profundos vínculos entre políticos y crimen organizado. Como pocas veces, hemos visto unas elecciones empañadas por las imputaciones públicas que muestran el cinismo crónico de políticos y servidores desprestigiados. En los medios y redes se han colocado inculpaciones, muchas de ellas no refutadas, que incriminan y señalan a candidatos con dudosas conductas y enriquecimientos ilícitos y vínculos delictuosos. ¡El colmo, hay empresas que venden filtraciones! Miguel Angel Yunes candidato a gobernador en Veracruz por el PAN/PRD, no solo es señalado por la construcción de su sospechosa fortuna sino depravaciones sexuales por pertenecer a una red internacional de pederastia vinculada a Succar Kuri. Alejandro Murat candidato del PRI a la gubernatura de Oaxaca es heredero de una inmensa fortuna sucia, según el The New York Times, amasada por su bandolero padre quien saqueó, estafó y reprimió el estado. Esta herencia maldita ha llevado al junior candidato a prescindir de su apellido en las campañas para promoverse solo como "Alejandro". En Tamaulipas la contienda electoral está teñida por la presencia del narco, el candidato panista Francisco García Cabeza de Vaca es acusado de tener vínculos mientras que tres candidatos priistas a alcaldes fueron bajados por la misma presunción. La atmósfera tamaulipeca es espesa, se destila veneno y augura confrontaciones. En Quintana Roo el candidato de la coalición PRI/Verde Mauricio Góngora cruza graves acusaciones contra el candidato PAN/PRD Joaquín González; la guerra sucia está tocando picos peligrosos en las redes sociales, dichos ventaneos se componen de videos, grabaciones, señalamientos de fraudes y encarcelamientos añejos. Podemos seguir en otras entidades y la tónica es la misma. Surgen muchas interrogantes, una de ellas es ¿por qué no actúa la justicia ante la magnitud de los señalamientos?, ¿qué pueden hacer la Fepade o el INE?, o ¿las acusaciones solo servirán para mermar la capacidad electoral?, ¿por qué los partidos eligen candidatos manchados de lodo, no hay limpios? Y una última: ¿esta será la tónica de las campañas y procesos en 2018? Lamentablemente la atmósfera electoral refleja nuestra actual circunstancia.