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El ascenso del ateísmo

La palabra “ateo” viene del latín “atheus” y ésta a su vez del griego “atheos”. Su término o connotación más básica quiere decir sin dios.

El ateísmo básicamente es la falta de creencia en un dios y/o la creencia de la inexistencia de Dios. Recordamos una célebre expresión del novelista ruso, Máximo Gorki cuando fundamenta su ateísmo: “La búsqueda de dios es una ocupación inútil, pues no hay nada que buscar donde nada existe. A los dioses no se les busca, se les inventa”.

Desde la antigüedad se denominaban ateas aquellas personas o sistemas doctrinarios que negaban la existencia de la divinidad o la concebían de manera distinta a la oficial.

Sin embargo, fruto de la actual secularización y modernización de las sociedades, los ateos han venido fundamentando con fuerza su no creencia en la trascendencia divina.

El filósofo francés André Glucksmann, en su libro “La tercera muerte de Dios”, habla de tres defunciones. La primera fue aquella en que Cristo murió en la cruz. La segunda en las obras de los pensadores del siglo XIX, como Marx y Nietzsche, que acabaron racionalmente con el concepto de dios: “¡Dios ha muerto!”, gritó Nietzsche. Y la tercera con la indiferencia creciente en sociedades secularizadas.

El uso de las palabras ateo y ateísmo tienen diferentes matices que van desde la negación teórica, fundada y absoluta de Dios hasta la simple apatía por los preceptos y obligaciones del culto, es decir, el desentendimiento práctico de la religión.

Aunque no existe una metodología precisa ni categorías comunes, diversas mediciones a nivel mundial apuntan a que en la actualidad los ateos representan entre 1, 000 y 1,200 millones de personas. El norte de Asia apareció como la región menos religiosa con 17 por ciento, fenómeno registrado en Vietnam y China.

Sin embargo, las tendencias marcan que en regiones como América del Norte hay un descenso de la religiosidad a 57 por ciento. De igual forma, una sensible baja religiosa y, por tanto, el incremento de no creyentes y ateos lo registra Europa occidental a 51 por ciento y Europa oriental a 66 por ciento. Basados en el estudio de Eurobarómetro 2005, Francia encabeza el número de no creyentes en 33 por ciento, Alemania le sigue con 25 por ciento y España con 17 por ciento.

México es un país mayoritariamente católico, pero el número de ateos y sin religión ha crecido. En 1960 solo 0.6 por ciento se decía sin religión y el censo de 2010 muestra incrementos notorios, la cifra se ha elevado a 4.9 por ciento, es decir, más de 5 millones de mexicanos no tienen religión o son ateos.

El creciente ateísmo en el mundo se le explica por el desfondamiento institucional de las grandes religiones del libro, la creciente influencia del pensamiento racional y científico, así como la modernización de las sociedades.

Pero lejos de ser un movimiento lineal lo religioso regresa y ahí está en la cultura. Prueba de ello es el pujante Islam en Europa y el boom de grupos pentecostales en América. ¿Es verdad que el ateísmo representa la muerte de Dios?