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Soledad Loaeza y la Iglesia católica

Ea doctora Soledad Loaeza es pionera en el análisis político de la Iglesia católica e México. Desde los años ochenta introdujo en el debate académico y político, el análisis y estudio de la Iglesia católica como un actor fundamental para entender los resortes del sistema político en un contexto de transición a nuevas formas de democracia en México.

Con licenciatura en el Colegio d México, realizó estudios de especialización de Relaciones Internacionales en el Geschwister Scholl Institut en Múnich y un doctorado de Estado en Ciencias Políticas en el Instituto de Estudios Políticos de París con la tesis Classes moyennes, démocratie et nationalisme au Mexique.

En este trabajo se topó con la incidencia real de la Iglesia en la educación, en la formación cultural de las clases medias y en la conformación política del PAN. La doctora Loaeza acaba de publicar un libro que reúne diferentes artículos que constituyen parte de su recorrido como acuciosa investigadora de la institución religiosa, titulado "La restauración de la Iglesia católica en la transición mexicana", editado por el Colegio de México. Y el próximo 15 de marzo tendré el honor de comentar junto con mi colega Roberto Blancarte en el auditorio Alfonso Reyes de la institución.

Debo confesar que tengo una deuda intelectual con la doctora Loaeza. Sus investigaciones fueron determinantes en mi oficio como sociólogo de religiones.Mientras estudiaba en París, buscaba con especial empeño los trabajos de Loaeza que en la revista Nexos y en las del Colegio. Es precursora del debate moderno sobre el carácter laico del Estado mexicano. Su aproximación analítica y secular de la actuación política de los actores religiosos develó insospechadas incidencias de una Iglesia históricamente presente en la conformación del poder en este país.

El peso de la historia de las guerras fratricidas en el siglo XIX e inicios del XX, y las heridas aún no cicatrizadas, propiciaron una insólita relación entre el Estado y la Iglesia católica que se desenvolvía en el ámbito de la discrecionalidad política; una simulación funcional que operó con eficacia desde el gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) e inauguró un tipo de relación calificada por nuestra politóloga, como "complicidad equivoca".

La tutela del Estado estaba negociada, se preservan ordenamientos constitucionales del 17, claramente anticlericales, y se reservaban como una "espada de Damocles". Se establece, siguiendo a Loaeza, una "complicidad equívoca" entre el Estado y la Iglesia, que contribuyó a la estabilidad del sistema político.

A partir de los años ochenta la Iglesia católica decide, estimulada por el pujante y naciente pontificado de Juan Pablo II, salir de ese oscuro rincón jurídico que se conjuga con la llamada modernización salinista. Los cambios constitucionales a inicios de los noventa entre el Estado y las iglesias, dimensionan una nueva etapa.

En suma los artículos reunidos en el libro, analizan el proceso de más de tres décadas en que operó una restauración plena de la Iglesia católica en la conformación actual del poder en México.