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Repensar el modelo electoral

Uno de los factores más delicados en todo proceso electoral es la designación de funcionarios y servidores electorales. En el INE del Estado de México, se levantaron airadas críticas a los consejeros locales por haber bajado a decenas de Caes (capacitadores electorales), ya que presentaban índicos de filiación y cercanía partidaria.

"Soberbia" se arremetió contra los consejeros y diversos partidos con fervor patriótico defendieron los derechos humanos de los implicados. Los tribunales en actitud garantista, se inclinaron por los argumentos de los partidos y mandataron su restitución contra el argumento de los consejeros locales que se sustentaban en dos principios rectores: la certeza y la imparcialidad. Los resultados saltan a la vista, la capacitación de funcionarios de casillas, fue una de las mayores fragilidades de la elección 2015 en el Estado de México. Y peor aún, esta deficiencia que los partidos provocaron la han utilizado en impugnaciones ante tribunales. En el caso del IEEM, la situación empeora en cada proceso. Malos manejos de recursos, tensiones antagónicas, sesgos, abuso de confianza y muchos lamentables etcéteras. Durante este proceso se puso en evidencia el modelo institucional del IEEM en la medida que los resultados electores fueron muy ajustados, la autoridad y confianza hacia la estructura local fue menor y la atmósfera se enrareció hasta llegar a niveles de violencia insospechada que pocas veces se ha visto.

¿Cuáles son las razones que nos expliquen estos niveles de vulnerabilidad institucional? En el Estado de México se ha venido constituyendo a lo largo de éstos últimos quince años, un peculiar "mercado" de personas que se postulan indistintamente para participar como consejeros, vocales, servidores y funcionarios electorales de apoyo tanto en el IEEM como en el INE. Hablamos de 15 mil personas. En cada proceso, local y federal, muchos de los aspirantes son los mismos. Pueden actuar como consejeros ciudadanos, en otro como vocales, en otros como monitoristas, auxiliares o personal administrativo de apoyo o Caes. Pueden participar en el INE en un proceso y en otro en el IEEM o, como ha ocurrido, en los dos institutos al mismo tiempo. No todos, pero gran parte de estos funcionarios arrastran vicios, prácticas, actitudes e inclinaciones políticas cada vez más desquiciantes. El caso más flagrante fue la grabación registrada entre vocales distritales que recibían instrucciones precisas de dirigente de un partido. Ese es el problema, que detrás de esta masa flotante de servidores electorales están los intereses de los partidos, que bajo la metaconstitucional teoría de los "equilibrios" ponen en riesgo cada proceso. Aquí no valen los exámenes de conocimiento ni los sorteos, porque son los mismos con diferentes rostros. Se debe apostar por otro modelo, capacitar a una nueva generación de jóvenes, mujeres y hombres, con ideales y actitud de servicio. Establecer criterios flexibles de selección que permita la incorporación de nuevos actores, ciudadanos no contaminados, que debidamente capacitados tengan la oportunidad de participar sin los sesgos y mañanas que lamentablemente ahora se padecen. Hacer nuevas apuestas.