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Redistritar la impostura política

Con un desfase de 26 años, el pasado lunes se iniciaron los trabajos para una nueva distritación electoral en el Estado de México. La última demarcación se realizó en 1996 con los datos del censo de 1990. En ese entonces la entidad mexiquense tenía poco más de 9 millones de habitantes. Hace 26 años el Estado de México era muy distinto al actual pues la movilidad humana ha sido una de las más dinámicas de toda la República.

Así, en nuestra entidad ahora la fotografía geoelectoral es muy distinta: los distritos electorales urbanos están saturados, especialmente en la zona conurbada a la Ciudad de México, mientras que los distritos rurales tienen en la actualidad muy escasa densidad poblacional.

Como hemos insistido en otras entregas a MILENIO, las últimas elecciones se han realizado sobre un estado que dejó de existir hace lustros y, por tanto, guardaron vicios de inequidad que violentaban los principios básicos de la democracia. Por ello, el Foro tuvo dos muy buenas noticias: a) Que los trabajos finalizarán en agosto próximo y tendrán algunos efectos en la elección próxima de gobernador y, b) El ejercicio se realizará bajo la responsabilidad del INE y no del IEEM.

Sé que a muchos les molesta e incomoda esta afirmación, pero el IEEM no ha sido capaz en 20 años de realizar dicha responsabilidad constitucional que por diferentes excusas y trapacerías se negó ejecutar. El hecho es que en la actualidad de los 45 distritos electorales 80 %, es decir 36, se encuentran fuera de rango. Con otras palabras, 25 distritos están sobrerrepresentados y 16 subrrepresentados. Aquí ha existido un obvio interés político en dejar las cosas como están, desde hace dos décadas. Todos los partidos políticos tienen una cuota de responsabilidad en especial el partido mayoritario en el estado. Estoy en el mejor ánimo de narrar episodios de estas transgresiones de las cuales he sido testigo en primera línea de atropellos impunes. Aquellos representantes que se llenan la boca en halagos y adulaciones al IEEM son los responsables en este insólito estancamiento que es digno de las paradojas de Ripley o del récord Guinness del cinismo político. La circunstancia actual de la distritación electoral en el Estado de México no tiene precedentes no solo en el país, sino a nivel mundial.

La nueva distritación aportará equidad en el valor del voto. Esto es el valor idéntico de cada voto ciudadano. Dará certeza en la geopolítica electoral del estado, evitando la configuración sesgada de distritos electorales a modo; facilitar a los ciudadanos la accesibilidad que habrán de sufragar, así como respetar culturalmente la división geográfica propia de barrios, colonias y la integridad de comunidades rurales e indígenas.

Insisto: el voto ciudadano debe tener el mismo valor en cada una de las demarcaciones, sin importar condición, escolaridad, raza ni sexo; se evitan así, ventajas indebidas para ningún partido ni candidato. Cumplir con el mandato de la ley ¿Es mucho pedir?