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Preocupante autorreferencia electoral

Me preocupa profundamente el derrotero que va siguiendo el proceso de selección de los nuevos consejeros generales del instituto electoral local. ¿IEEM u OPLE del estado de México?

Me inquieta que la mayor parte de los aspirantes, mujeres y hombres, sean servidores electorales, abogados, exalumnos de la UAEM y habitantes de la zona metropolitana del valle de Toluca. Muchos de ellos, a pesar de ser jóvenes, no garantizan un cambio generacional, pues están hermanados con una vieja forma de comprender y de hacer política.

No tengo nada contra los toluqueños pero el Estado de México es mucho más grande, heterogéneo y complejo como para padecer un consejo como el actual en la que solo el presidente Castillo reside fuera, en Coacalco. Paradójica es la crítica del centralismo federalista del nuevo INE cuando se ejerce un centralismo mexiquense que reproduce los usos y costumbres de una cultura política rancia.

El riesgo del nuevo consejo será que todos cambien para que todo siga igual. Tanto se ha difundido que los Oples deberán ser autónomos y resistentes a las presiones de los gobernadores, medios y partidos que el riesgo es caer en un ensayo fallido.

La reforma electoral en México fue fruto de un pacto político entre los principales actores del país. Muchos la han criticado de mala, incompleta y moneda de cambio que facilitó las otras grandes reformas, en especial la energética. Lo cierto es que la reforma política de 2013, implicó nuevas atribuciones al INE y también hay que admitir, resultó de las constantes críticas de los ciudadanos por la intervención de poderes en los institutos electorales de los estados.

Hace unos días en la Fundación Miguel Alemán, Lorenzo Córdova, presidente del INE, en el foro denominado Diálogo Público, del IFE al INE: ¿Avance o retroceso?, reconoció importantes lagunas e insuficiencias: "El conflicto está latente, y eso hay que reconocerlo, pero el país no está en condiciones como para volver a tener problemas en lo electoral, por lo que una de las responsabilidades del INE es hacer que esta reforma, que tiene problemas y que puede no gustarnos, funcione." (Milenio 21/08/2014). El país no está para navegar en incertidumbres electorales ni regresiones institucionales.

Sin embargo, la forma que va adquiriendo el proceso de selección, muestra una deplorable ausencia de la ciudadanía porque los candados fueron severos por el tipo de requerimientos de conocimientos y experiencia de la técnica electoral.

Es preocupante que solo tres académicos de tiempo completo figuren entre los aspirantes. Cuando las instituciones se convierten en cotos autorreferenciadas, se encapsulan a la sensibilidad, reclamos y aspiraciones de la sociedad. Son signos de decadencia.

El peor escenario es que sigan predominando las viejas formas de hacer política. Tener un instituto débil y cooptado, a modo a los intereses de un partido, de una camarilla en el poder. Una elección plagada de sospechas, con poca participación ciudadana con un gran desencanto frente al clientelismo y al canto de las sirenas de los partidos y candidatos.