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El Papa Francisco frente a los políticos corruptos

Dedicado aquellos "devotos de la diosa mordida". Naciones Unidas, ha destinado el 9 de diciembre como el día mundial contra la corrupción argumentando que la corrupción además de ser un complejo fenómeno social, político y económico, socava las instituciones democráticas al distorsionar los procesos electorales, pervierte el imperio de la ley y crea atolladeros burocráticos legaloides, cuya única razón de ser es la de solicitar sobornos o beneficiarse de favores. La corrupción no solo son sobornos sino una manera de operar en función de intercambios ilícitos de favores y privilegios. También atrofia los cimientos del desarrollo económico, ya que desalienta la inversión y a las pequeñas empresas nacionales les resulta a menudo imposible superar los gastos iniciales.

Sin duda la corrupción sobre todo en los funcionarios públicos es alarmante. El sistema social ni político no han podido desarraigar prácticas funestas que se consolidaron después la revolución mexicana que lesionan el funcionamiento, el ánimo y la cultura de una población dolida, dañada y resignada a dichas prácticas como un mal irremediable.

El Papa Francisco dedicó una homilía para cuestionar la corrupción como un pecado grave. Durante su misa matutina del 8 de noviembre pasado, que presidió en la capilla de su residencia vaticana -Santa Marta-, el pontífice inició su reflexión a partir del pasaje bíblico del administrador deshonesto, cuya viveza fue alabada por su patrón. "Algunos administradores públicos, algunos administradores del gobierno tienen una actitud del camino más breve, más cómoda para ganarse la vida., Agregó: "Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción, da de comer a sus hijos pan sucio". Por eso pidió a todos rezar por tantos niños y jóvenes que reciben de sus padres el "pan sucio". "(Ellos) también estos están hambrientos, ¡hambrientos de dignidad – insistió- Esta pobre gente que ha perdido la dignidad en la práctica de la mordida solamente lleva con sí no el dinero que ha ganado, sino la falta de dignidad", estableció.

Para Francisco la corrupción es una forma de vida distorsionada que conduce a la sociedad a perder el respeto por la responsabilidad social y por las autoridades. Los principales afectados son las propias familias de los funcionarios, políticos, consejeros, legisladores, magistrados y administradores. "Y sus hijos, quizás educados en colegios costosos, quizás crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su papá, como comida, porquería, porque su papá, llevando pan sucio a la casa, ¡había perdido la dignidad! Esto es un pecado grave". Advirtió que primero se comienza en la corrupción con un pequeño sobre, pero después se convierte en una droga y la costumbre de la mordida se vuelve una dependencia. Sostuvo que si existe una "astucia mundana", existe también una "astucia cristiana" de hacer las cosas, no con el espíritu del mundo sino honestamente.

¿Cómo erradicar dichas prácticas?, ¿qué acciones tomar a fin de lograr honestidad de aquellos actores cuyas decisiones inciden en la vida del conjunto de la sociedad? Y en nuestra entidad mexiquense, cuya historia política ha estado determinada por el peso de la coacción. ¿Cómo revertir hacia prácticas de honestidad?