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Inseguridad y violencia

En la cámara de diputados se respiraba un ambiente tenso. Justo antes de iniciar la mesa "inseguridad y violencia en el Estado de México ¿Qué hacer?", crecían los rumores sobre la renuncia del secretario de gobierno.

La mesa estaba compuesta por el académico Sergio Aguayo, la reconocida activista social María Elena Morera y los agudos periodistas Francisco Cruz y Humberto Padgett. Este acaba de publicar un libro sobre los feminicidios en el Estado de México. El auditorio se fue llenando poco a poco y los periodistas tenían la disyuntiva quedarse o de cubrir el importante anuncio que impacta la conducción política del Estado.

Una primera constatación fue que tanto la violencia como la inseguridad no se han generado en un periodo gubernamental sino es un acumulado de diferentes gobiernos mexiquenses que no tomaron medidas preventivas en su momento.

Los datos que arrojó Francisco Cruz fueron contundentes. En la entidad solo se denuncia 15 % de delitos. Con datos de dependencias gubernamentales, solo durante la gestión de Eruviel Ávila se han denunciado 531 mil 601 delitos a los que hay que sumar el 85% restante no denunciado.

Es sorprendente el incremento de delitos en Toluca, Ecatepec y Naucalpan, que sobresalen del resto por su índice a la alza de diversas transgresiones como robo, violación, secuestros y homicidios.

Igualmente fueron desgarradores los datos aportó Humberto Padgett, doble premio nacional de periodismo, al determinar que nuestra entidad es la de mayor índice de violencia hacia las mujeres. De cada 100 feminicidios en el país, 25 se ejecutan en nuestro estado. Narró no solo los asesinatos sino las formas crueles en que las mujeres son victimadas.

María Elena Morera, presidenta de Causa Ciudadana, cuestionó que tanto en Edomex como en otros estados lo delitos se encapsulan, los datos se presentan aterciopelados y maquillados para no preocupar a la población o poner en evidencia las fallidas estrategias.

Por su parte Sergio Aguayo, señaló que percibe una atomización de los grandes grupos del crimen organizado y, como en Colombia, puede ser el preámbulo de debilitamientos que puede consumarse en lustros.

Y comprueba que donde hay mayor nivel de participación ciudadana y de tejido social es más difícil que prevalezca el crimen organizado.

Se reconoció que México no todo es violencia. Si bien ha bajado la percepción de violencia se ha incrementado la de inseguridad. La violencia no desaparece sino se transforma, fracturando al país con riesgo de que un sector legitime la cultura de la violencia.

El evento fue un valioso ejercicio de denuncia aunque para un ciudadano es difícil pasar al qué hacer. Pero es importante sacudir para que la clase política reconozca la gravedad de la situación y tome medidas contundentes. La clase política debe salir de zona de confort y de su discurso del aquí no pasa nada.

El foro finalizó con esta atmósfera enrarecida de tensa calma, de presagios e incertidumbres por los cambios que se asoman, implacables, en nuestro estado.