La Iglesia la Luz del Mundo

Con permiso de la editorial Grijalbo, presentamos un fragmento de la obra en la que se hace un análisis escrupuloso y documentado sobre la reforma al artículo 24, que permitirá la instrucción religiosa dentro de la educación pública.

Adelanto del libro 'Las batallas del Estado laico'

De todas las instituciones que no profesan la fe católica ninguna tuvo un papel tan central en la impugnación de la reforma al artículo 24 constitucional como la Iglesia la Luz del Mundo, no sólo en los órganos de representación federales, sino especialmente en las legislaturas locales, donde logró movilizar a núcleos importantes de la población y demostró gran capacidad de convocatoria con otros grupos como las logias masónicas, liberales, estudiantes, feministas y otras instituciones eclesiales. Por eso resulta de primera importancia revisar el surgimiento y características de un actor clave en el mapa religioso mexicano, con una presencia a escala nacional.

La Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad, la Luz del Mundo, es una de las iglesias cristianas más importantes en México. Fue fundada por el religioso mexicano Eusebio Joaquín González (1898-1964) en abril de 1926. Aunque a los miembros de la Iglesia no les agrada la etiqueta "pentecostal" porque además del estigma se ha usado como un adjetivo para denostarla, la mayoría de los investigadores y estudiosos así la ubican por sus características esenciales. Su gravitación radica no sólo en el número de adherentes sino en su ensanchamiento geográfico en el país y su importante presencia a nivel internacional. Efectivamente, la Iglesia tiene una vocación global y se ubica como una oferta religiosa en plena expansión.

Por sus orígenes y en su condición de minoría religiosa que se desarrolla en el Bajío tan católico como intolerante, la Iglesia la Luz del Mundo hizo de los principios juaristas y del laicismo de la época una bandera. Asimismo, en los diversos trabajos de campo e investigaciones serias de Renné de la Torre y Patricia Fortuny entre 1991 y 2000, muestra la incorporación de elementos del nacionalismo mexicano a la identidad religiosa de la Iglesia, así como la inclusión de prácticas cívicas al interior de la comunidad. A lo largo de su historia, la Iglesia ha desarrollado prácticas sociales e interactuado, en el terreno político, con diversos actores, ya sea gobiernos, partidos y movimientos sociales. Con estos antecedentes, la Iglesia reacciona frente a la iniciativa de reforma del artículo 24 constitucional sobre la libertad religiosa porque percibe una clara etiqueta de privilegios a favor de la Iglesia católica.

La posibilidad, con la reforma, de que a nombre de la libertad religiosa se pudiera otorgar enseñanza religiosa en las escuelas públicas generó una férrea oposición de la Iglesia la Luz del Mundo. Su activismo en las principales capitales del país fue un ejercicio inédito de presencia pública que presionó a algunas legislaturas locales para rechazar la reforma. Abrió debates locales, denunció en medios, publicó desplegados, se manifestó públicamente, organizó mesas y cabildeos con diputados e incluso puso en evidencia a aquellos políticos que actuaron por consigna. Su capacidad de convocatoria social mostró dos factores: primero, su fuerza social real, y segundo, su disciplina institucional. Ambos pusieron en jaque la reforma al artículo 24 porque no era una necesidad sentida en la población sino una concertación pactada entre élites políticas y religiosas.

Siempre las indagaciones de un observador externo son incómodas y en algún momento pueden ser injustas reducciones. Por ello quiero prevenir al lector, y máxime si es miembro de la Iglesia, que no se trata de presentar una historia acorde a los grandes relatos internos. Los apuntes que aquí se presentan son un ejercicio sociológico que se pretende objetivo y toma distancia tanto de la narrativa oficial como de los enfoques de sus detractores. Es evidente el enfoque social y político de la observación, por ello no entramos en los terrenos teológicos y eclesiales. Situaremos la práctica de una institución que irrumpe en un debate para comprender su acción, motivación e intereses, así como su defensa irrestricta del Estado laico. No hay un trabajo de campo sobre la Iglesia ni de sus miembros y el presente capítulo se basa en trabajos académicos e investigaciones previas.

La fundación

La Iglesia la Luz del Mundo surge en Jalisco precisamente en la segunda década del siglo XX. La coyuntura sociopolítica que vio nacer a este movimiento religioso perfiló sus rasgos esenciales. La cultura católica era no sólo preponderante en la región del Bajío sino marcadamente intolerante a toda forma religiosa alternativa. La arrogancia y preponderancia católica como religión favorecida marca el rechazo de la naciente Iglesia frente al universo cultural de la Iglesia católica romana. Pero es al mismo tiempo un referente central, según estudiosos, para ese extraño binomio de repudio-referencia. Más allá de las concepciones teológicas y las narrativas identitarias, los desprecios y menoscabos católicos tendrán una respuesta proporcional en los actores fundadores de la Iglesia, rasgo que conservan en la actualidad.

El anticlericalismo de Estado que caracterizó a los gobiernos de Obregón y Calles en los años 20 del siglo pasado probablemente alentó las condiciones favorables para el nacimiento y fortalecimiento de movimientos religiosos no católicos como la Iglesia la Luz del Mundo y otras iglesias de corte evangélico y pentecostal. Incluso el gobierno, enfrentado a la jerarquía católica, socorrió el advenimiento de algunos movimientos católicos disidentes.

Diversos historiadores sostienen que el impulso de una Iglesia católica nacional desvinculada del Vaticano es una iniciativa promovida por el gobierno. Asimismo, fue uno de los detonadores del conflicto que desembocó en la llamada Guerra Cristera. Renné de la Torre sostiene que "aunque las iniciativas de iglesias nacionales fracasaron, hay quienes sostienen que la Iglesia la Luz del Mundo, dado su origen ligado a los militares, su relación como brazo derecho del PRI, así como su afinidad con el nacionalismo mexicano, es la continuación del proyecto callista". Dicha afirmación no es compartida por los miembros de la Iglesia, quienes se deslindan de ello.

Consolidación

Los miembros en la Iglesia se fueron sumando de a pocos pese a los prejuicios religiosos sobre los nuevos grupos evangélicos. El primer templo con reconocimiento oficial de la Iglesia la Luz del Mundo se construye en el barrio popular de San Juan de Dios, frecuentado por migrantes pobres. Hacia finales de la década de los años 30, y de acuerdo con la historia oficial de la Iglesia, Aarón recibe en otra revelación divina los requisitos del ministerio. Entre ellos se encontraba el compromiso de que los fieles acudieran a las cinco de la mañana diariamente a sus oraciones matutinas. La autoridad sistemática de su líder, según sus biógrafos, es cualidad del personaje y probablemente una práctica asimilada de su participación en el ejército mexicano, es decir, la disciplina en el culto y en la vida.

Para finales de los años 40, los aaronitas ya se habían diferenciado de la Iglesia pentecostal en la que su líder fue originalmente bautizado. El conflicto no está ausente en esta etapa de la historia de la Iglesia. Aarón fue acusado de lucrar con la fe de sus seguidores después de tensiones internas y disputas por el liderazgo de la Iglesia. Recibe una cuarta revelación que lo ayuda a legitimar su liderazgo, con lo que se autobautiza y separa definitivamente del movimiento religioso de sus orígenes. La Iglesia la Luz del Mundo gana así autonomía y se sustentan los cimientos de su consolidación y futura expansión para convertirse en una Iglesia con alcance nacional.

Dimensión social y política

Muchos afirman que el peso electoral, especialmente en Jalisco, convierte a la Iglesia en interlocutora obligada en términos políticos. Por su peso numérico y social ha adquirido un posicionamiento privilegiado que la sitúa como un referente ineludible, particularmente electoral. Además del peso religioso, la Iglesia tendría un peso político. Sus vínculos con el PRI han sido aprovechados por sus detractores, especialmente para descalificarla. Sin embargo, se olvida que el grueso de los movimientos evangélicos y protestantes históricamente se han cobijado en el largo mandato oficial y, por tanto, han inclinado su voto por el tricolor. La misma Iglesia católica incluso enfrentada al proyecto laicista del PRI, convivió por décadas con la cultura política monopolizada por ese partido. Contrariamente a lo que se piensa, los vínculos entre el PAN y la Iglesia católica, tampoco son absolutos. Eduardo Sota y Enrique Luengo realizaron una investigación de vínculos ente política, voto y religión católica que contiene datos reveladores, en especial el comportamiento del voto entre el clero católico. Llegaron a la conclusión de que salvo en algunas regiones, la mayoría de los sacerdotes y religiosos mexicanos habría votado hasta mediados de los años 90 por el PRI.

Mientras la cercanía de sectores del clero católico con el PRI se veía con cierta naturalidad, al igual que grupos protestantes se acogieran, en su calidad de minorías, al amparo del partido en el poder, a la Iglesia la Luz del Mundo se le reprochaba una cercanía más abierta y en algunos casos orgánica con el tricolor y, por tanto, recibió el mote de Iglesia progubernamental.

En efecto, antes de la alternancia de 2000, una de las críticas recurrentes a la Iglesia era su afinidad al PRI y al gobierno. Por ejemplo, la Federación Nacional de Colonos en Hermosa Provincia, cuyos miembros en su mayoría eran de la Iglesia la Luz del Mundo, estuvo afiliada a la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP). Como toda institución, la Iglesia La Luz del Mundo tiene grupos y asociaciones que durante décadas comulgaron con los intereses del tricolor.

Interlocución

La alternancia en México ha sido una oportunidad para la Iglesia la Luz del Mundo de diversificar sus vínculos con diversas fuerzas políticas. Una experiencia novedosa fue convivir ya sea con sectores del foxismo a nivel federal y local, así como con el gobierno panista de Jalisco, con sesgos procristeros. Y a la inversa, los gobiernos panistas tuvieron que convivir y acomodarse con diferentes configuraciones religiosas alternas a la católica. Ahí está el caso de los vínculos y alianzas extrañas que hizo el propio Felipe Calderón con Casa sobre la Roca, el movimiento neopentecostal liderado por Rosy y Alejandro Orozco. Estos ejemplos muestran el peso social paulatino de grupos evangélicos cuyo alcance político ya no puede pasar desapercibido tanto por los partidos como por los actores políticos del país.

La cultura y condiciones regionales juegan un papel decisivo. Por ejemplo, si en Jalisco los vínculos históricos han sido con el PRI, pareciera que la Iglesia en el Distrito Federal ha asentado sus nexos con el PRD de la Ciudad de México. En 2004, por ejemplo, realizó un magno evento en el Auditorio Nacional para celebrar 40 años de misión apostólica de su líder Samuel Joaquín. Al festejo asistió la asambleísta Lorena Villavicencio, el secretario del PRD en el Distrito Federal, Isaías Villa, y Joel Ortega, en representación de Andrés Manuel López Obrador. Este acercamiento de la Iglesia con un sector del PRD fue interpretado por Carlos Martínez García, especialista en movimientos evangélicos, como un signo de ruptura con una supuesta alianza de varias décadas con el PRI. Jorge Erdely, crítico acérrimo de la Iglesia y del que nos ocuparemos más adelante, sostenía que el priismo de la Iglesia la Luz del Mundo era parte de su identidad, éxito y posicionamiento. Sin embargo, ante el evento, afirmó que un sector del PRD fue "infiltrado" por gente cercana a Samuel Joaquín para influir en su agenda teocrática o por lo menos diversificar sus contactos políticos. Destaco la percepción de un actor antagónico para mostrar cómo estigma de pertenencia y afiliación priista se ha venido transformando aun entre los enemigos juramentados.

Las percepciones responden a hechos y prácticas sociales en sentido estricto. Manuel Camacho y Joel Ortega son mencionados como los principales contactos que propician puentes entre la Iglesia la Luz del Mundo y la izquierda capitalina. Diversos grupos evangélicos miran con desconfianza aquellas iglesias que tienen mayor soltura para relacionarse con diversas fuerzas políticas, con líderes de opinión e intelectuales como lo hace la Luz del Mundo. Ha quedado atrás, en todo caso, la imagen monopartidista de la Iglesia o como algunos la presentaban: el brazo pentecostal del priismo.