Posteando

INE proceso electoral 2014-2015

A continuación presento las ideas más importantes del posicionamiento que realicé en la Junta Local del Estado de México del INE. Hace tres años, expresé en la instalación del consejo en 2011, que el IFE tenía como principal reto recuperar la credibilidad social.

Pesaba la sombra de los ajustados resultados federales en 2006 que llevó a Felipe Calderón a la presidencia. Lamentablemente, ahora el IFE ha dejado de existir.

No fue capaz de sobrevivir los diferentes reproches partidarios ni satisfacer a los actores en los casos Monex, Soriana, contrarrestar la incidencia de los medios de comunicación; así como no haber desarrollado mayor acuciosidad en la fiscalización.

Aún recuerdo la soberbia de Valdez Zurita cuando, ante las denuncias de compra y coacción de votos en este y otras entidades, dijo que eran leyendas urbanas y parte de un "flolklore" político de denuncia. Lamentablemente, ese IFE ya no existe.

El actual INE es fruto de una reforma electoral pactada pero no integral. El reto actual no solo es la validación de las nuevas reglas, mesa única, fiscalización centralizada, capacitación de funcionarios, colaboración con el Ople/IEEM, etc.

Sin embargo, el momento político es dramáticamente diferente. En este cierre de 2014, ha estallado una crisis de Estado sin precedentes. Vivimos momentos de oscuridad que acredita un profundo proceso de degradación. El caso Ayotzinapa decantó un cuestionamiento hondo y acumulado a diferentes órdenes de gobierno. Una crisis no solo del gobierno sino también de las instituciones.

El reclamo social reprocha la impunidad, la corrupción, la violencia y abusos de Estado y sus actores, así como la inseguridad. Se ha puesto en juego la viabilidad de nuestro sistema democrático. El fondo está en el agudo cuestionamiento hacia la clase política por su incapacidad para conducir el país y estar bajo sospecha por vincularse al crimen organizado.

Los partidos políticos están en deuda con la sociedad. Tienen ahora una enorme responsabilidad cara al proceso electoral. Elegir candidatos limpios, rechazar recursos dudosos, manejo transparente de sus finanzas, agudizar intervenciones y denuncias en aquellos distritos inseguros. En suma, una mayor lealtad política.

Como dice mi compañero, el consejero Norberto López, el INE, antes IFE, ha dejado en las dos últimas elecciones presidenciales insatisfacciones y agravios en importantes sectores de la sociedad que ahora, en este proceso electoral, se pondrá a prueba bajo esquemas diferentes, vinculando su rendimiento y efectividad a de los Oples.

Un estudio realizado por el IFE y El Colegio de México, denominado "Informe País sobre la calidad de la ciudadanía en México de 2014", el nivel de confianza hacia la autoridad electoral, fue del 34% para el IFE. Curiosamente, en ese estudio los mexiquenses están entre los estados que menos confianza tienen en las instituciones políticas.

Por su parte, los partidos políticos y los diputados observan un nivel de confianza ciudadana por debajo de 20%. Por ello, la institución electoral, los actores que intervenimos en este proceso no escapamos a la atmósfera que impera en el país.