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IEEM en transición inédita

Hubo una nueva depuración de los aspirantes a consejeros de los OPLES, basado en la valoración de los requisitos curriculares. En muchos casos los criterios fueron contradictorios y no necesariamente la experiencia ni la trayectoria imperaron.

Se perciben ya jaloneos políticos y decisiones que salen de la supuesta lógica objetiva que los consejeros del INE habían prometido. Digamos con palabras generosas, de manera extraña están fuera algunos y otros quedaron con menos méritos curriculares.

En todo caso, el mensaje para el Estado de México es que todos los consejeros y ex consejeros, con excepción de Ruperto Retana, quedan fuera. ¿Será que se envía una señal? ¿Será que el consejo general del INE pinta su raya y toma distancia de los consejos tan cuestionados y señalados como colonizados?

A pesar de la impugnación que presentó Arturo Bolio, quien nuevamente fue denegado, la línea de demarcación puede ser clara, es decir, la constitución de un nuevo consejo general que pase de la subordinación de los fácticos locales a la subordinación del INE.

Sin embargo, la imparcialidad, autonomía e independencia del órgano electoral mexiquense no radica necesariamente en los consejeros. Éstos personifican las decisiones finales, asumen la responsabilidad real y simbólica. Pero hay un largo tramo de poder en la estructura interna, de la Junta General (directores) y en la Secretaría Ejecutiva, conducida por Javier López Corral, quien queda como hombre de todas las confianzas de los poderes fácticos.

En otras palabras, en la designación de directores y subdirectores que ha imperado en el Estado de México, se produce la misma lógica de cuotas y reparto político con la que constituían los consejos generales.

Desde luego que esta práctica viciada debe corregirse si es que en verdad se quiere un órgano electoral emancipado. Probablemente esta depuración se realice en 2015 previa evaluación y ponderación del desempeño del proceso electoral en puerta.

El órgano electoral debe esforzarse por ganar la confianza en base a la transparencia y la buena gestión de los recursos humanos, materiales y económicos que la sociedad deposita. Por ejemplo, corren rumores en los pasillos del instituto, además de las prebendas de la compra de autos, que entre los consejeros se están repartiendo "bonos" especiales, mientras que con gallardía habían anunciado que se irían con la indemnización que por ley corresponde, es decir: tres meses y 20 días por año, más su fondo de retiro. La Contraloría debería estar muy atenta pero su titular está en una posición muy incómoda ya que es un aspirante a consejero general.

Hay una transición extraña y sensación de incomodidad institucional. Lo incierto del futuro inmediato, las viejas prácticas y vicios que aún perduran se confunden. Hasta el PRI ha expresado su desconcierto, el inefable diputado Enrique Mendoza Velázquez, presidente de asuntos electorales de la cámara, ha vaticinado que se pone en riesgo la próxima elección por la forma discrecional de elección de consejeros. ¿Será? O la caballada esta flaca.