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Humores del proceso electoral 2015

México vive varias crisis que simultáneamente producen un estado de ánimo de incomodidad que afecta, sin duda, el desarrollo del proceso electoral en puerta, pues se difunde en un contexto de confrontaciones extrañas y circunstancias inéditas.

José Woldenberg describe muy bien la atmósfera prevaleciente: "Hay un halo de cansancio y malestar que acompaña al proceso electoral. Un sentimiento de hartazgo y lejanía. En México conviven muchos microclimas anímicos. Pero entre no pocas franjas parece existir un anillo de fastidio con la política, los políticos y los instrumentos que hacen posible a la democracia".

Cada elección es diferente, por ello, le propongo mirar bajo la lupa algunos temas trascendentes.

Primero, tenemos las elecciones más caras de la historia de México que asciende a 21 mil millones. Si las comparamos con las últimas elecciones intermedias de 2009, cuyo financiamiento fue de 14 mil millones, se registra un notable incremento de 66 por ciento. Al respecto, Amparo Casar se pregunta: "¿Y qué se ha ganado? Una disminución notable en el apoyo y aprecio por la democracia"

Hay que seguir el desempeño del INE bajo una nueva ley electoral con megafunciones y atracción de responsabilidades, cuyo riesgo mayor radica en una centralización que podría repercutir en la eficacia operativa. Está en juego no solo su capacidad de organización electoral sino recuperar la credibilidad perdida. Cada vez menos, según los sondeos, se le percibe como una instancia autónoma y ciudadana y cada vez más se le señala manejado por los partidos o sus consejeros representando intereses partidarios. Temas hipersensibles giran en torno a la fiscalización, rebase de topes de campaña y atajar la compra y coacción del voto.

Los partidos tienen enormes desafíos. Están en el ojo del huracán de un proceso marcado por el escepticismo. Las encuestas los sitúan tocando fondo en la consideración ciudadana. ¿Cómo acercarse y efectivamente representar los intereses de los ciudadanos? ¿Cómo presentar candidatos que no solo respondan sus interés y reacomodos internos sino postular candidatos que convengan a la población? Sin duda habrá un nuevo mapa electoral entre los partidos pequeños.

La cuestión de la equidad de género se convierte en una cuestión delicada. Lo que debería ser celebrado como un importante avance social y cultural de la mujer en las contiendas políticas, ha tendido lamentablemente a judicializarse.

Será importante observar al principal actor de la elección: el elector. Será primordial observar la intención de su voto no solo por la recomposición política que implica sino su nivel de participación electoral. Importa tanto medir la inclinación del sufragio como los niveles de abstención y el llamado voto nulo que ahora se discute en círculos intelectuales y parece ir al alza. ¿Las elecciones 2015 podrán elevar nuestro temperamento decaído?