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Crisis Cartonera Plástica a 10 años

El Papa Juan Pablo II había muerto el 2 de abril de 2005. Había estado muy involucrado periodísticamente al proceso de sucesión pontifical, desde CNN en Atlanta y posteriormente en Roma. Después de casi un mes de seguimiento del nuevo Papa Ratzinger, de manera lejana llegaron los primeros escarceos de uno de los mayores escándalos de corrupción electoral en el país, tuvo su epicentro en el Estado de México. El caso se llamó popularmente "Cartonera Plástica", es decir el nombre de la empresa imputada.

El primer eco lo percibí en Roma y después, ya en México, vi una amplia cobertura que hizo CNI Canal 40, conducido por Ciro Gómez Leyva. Ahí, en una sesión del consejo entre las penumbras de la madrugada, los consejeros Bernardo García Cisneros y José Manuel Urbina se inculpaban con indirectas por supuestos actos de corrupción que habría desplegado la empresa,. Jamás imaginé que ese lamentable episodio tendría influencia en mi vida pues, hacia fines de mayo de 2005, integraría el nuevo consejo general del IEEM que suplía la renuncia total de los antiguos consejeros.

En la prensa se afirmaba que el instituto había adjudicado una licitación dudosa de materiales electorales con un sobreprecio de 43 millones de pesos. Después, y ya dentro, la cifra fue superior. El consejo tenía una mayoría sesgada por el partido y gobierno en el poder. Meses antes había puesto en jaque la candidatura panista de Rubén Mendosa Ayala que en ese momento figuraba como puntero.

Me sorprendió una costosísima campaña publicitaria que usaba la imagen caricaturizada de Cantinflas cuyo lema en los spots era votar "por el cuate que más te cuadre"; mensaje excluyente porque una de las candidatas a la gubernatura era mujer, Yeidckol Polevnsky, por el PRD. El reclamo era notorio por los gastos de campaña del entonces candidato priista Enrique Peña Nieto y, para mi asombro, la empresa contratada para el monitoreo no contaba con testigos por lo que el instituto no estaba en posibilidades para sustentar que había rebase de los 206 millones estipulados, pero tampoco estaba en condiciones de fundamentar que no había el supuesto rebase.

Los entonces presidentes nacionales del PAN, Manuel Espino, y del PRD, Leonel Cota, pedían la destitución de los consejeros y la realización de una auditoría. El secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, se pronunció de la posibilidad de atraer el caso porque no había agilidad para resolver la crisis ni deslinde de responsabilidades. Todo se decanta finalmente con rapidez.

A 40 días de la jornada electoral para elegir gobernador, fecha en que asumí la responsabilidad como consejero general del IEEM, el instituto estaba sumergido en la mayor crisis de su historia. Integré un consejo, encabezado por José Núñez Castañeda como presidente, que por primera vez no estaba dominado por el partido en el poder. En otras entregas detallaré otras aristas del momento delicado que vivió el IEEM hace justo 10 años.