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Contrastes electorales 2015

Pese a la enrarecida atmósfera política que antecede a la jornada electoral, el proceso libra los peores augurios. La generosidad de los votantes va más allá de los malos augurios, de la violencia y del hartazgo ciudadano.

Si bien la participación ciudadana no fue espectacular, para una elección intermedia con nueve gubernaturas, el 47% global es aceptable. Hubo varias sorpresas. Sin duda los cuatro candidatos independientes ganadores, no solo el Bronco en Nuevo León, vienen aportar nuevos paradigmas en la política electoral y en el sistema de partidos, tanto, que la misión de observadores de la OEA recomienda: "se revisen las herramientas legales con el objeto de generar condiciones de mayor equidad en la contienda".

Otro factor novedoso es la irrupción de Morena en el mapa electoral. Si bien su fortaleza está focalizada, acometa a toda la izquierda mexicana con peso propio y se configura ya como un polo gravitante de cara a las elecciones de 2018. El PRI a nivel nacional muestra músculo y aparato disciplinado; superó la prueba del desgaste que conlleva la conducción del poder; sin embargo, bajó su votación en términos porcentuales en casi siete puntos respecto a 2009 y 2012 respectivamente.

En el estado de México, perdió municipios clave en la zona poniente y oriente del valle de México; así como diversos municipios del sur. A nivel federal, con sus partidos aliados tiene la mayoría en la cámara de diputados, hecho que no se veía desde 1997. La estructura operativa del INE ha mostrado experiencia y pericia electoral pese a los violentos contratiempos y a los desastres naturales. Sin embargo, la destreza organizativa del INE contrasta con los vaivenes erráticos de su consejo general.

Otro hecho, es la otra irrupción política de los grupos evangélicos en México. Por primera vez en la historia electoral del país los grupos especialmente pentecostales hacen una aparición notoria en el tablero político de México. Sea en el Partido Encuentro Social o en Movimiento Ciudadano particularmente en el estado de Jalisco.

A pesar del desprecio de sectores locales de la clase política, incluido el Edomex, la paridad de género llegó para quedarse. Como nunca antes, mujeres llegarán a ocupar cargos públicos y según lo tribunales ya no habrá pretextos para incluirlas en la planillas tanto en lo vertical como en lo horizontal para los futuros comicios.

Pese a las advertencias, permanece la lacra de la compra y coacción del voto que somete con migajas las necesidades apremiantes de gente pobre; al parecer violar y desafiar las normas electorales resulta finalmente redituable como lo mostrado persistentemente un partido político.

En nuestra entidad mexiquense, según los datos del PREP, la abstención llega al 60% y el voto nulo casi a un 4%. Ese es el tema central que debe preocupar con mayor agudeza a la clase política y no, como me han referido, las representaciones políticas ante el IEEM están sugiriendo una "contra reforma electoral". Atención con la manera en que se manejan los conceptos.