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Código de silencio en la Iglesia, la verdadera vergüenza

Mientras el papa Francisco, el 16 de diciembre, reconocía que los escándalos de abusos de pederastia cometidos por sacerdotes representan "la vergüenza de la Iglesia", la delegación de la Santa Sede en Ginebra eludía su responsabilidad en una histórica comparecencia pública ante la ONU sobre abusos a menores.

Se pone en evidencia la gran distancia que existe entre la curia vaticana y el pontífice. La inédita comparecencia ante el Comité de la Convención de Derechos del Niño en Ginebra, donde el Vaticano tenía que dar cuenta, no fue transparente, crítico ni sensible a las demandas de la sociedad global que le exigía mayor energía frente a los escándalos de pederastia clerical.

Ayer, la ONU, a través de un informe elaborado por su Comité de Derechos del Niño, acusó al Vaticano de violar la Convención de Derechos del Niño tras publicar un informe muy crítico en el que le exige que denuncie a la policía a todos los pederastas.

En uno de los párrafos expresó profunda inquietud por los abusos sexuales cometidos contra niños por miembros de iglesias católicas que operan bajo la autoridad de la Santa Sede y recordó que estos crímenes cometidos por religiosos conciernen a "decenas de miles de niños de todo el mundo".

El comité de la ONU dijo estar muy preocupado de que la Santa Sede no haya reconocido la amplitud de los crímenes cometidos, no haya tomado las medidas apropiadas para afrontar los casos de pedofilia para proteger a los niños y haya adoptado políticas y prácticas que han propiciado la continuación de abusos y la impunidad de los autores.

En contraparte, Radio Vaticana, en entrevista con el nuncio Silvano Tomasi ante la ONU, se dijo contrariado y molesto por las severas recomendaciones. Muestra extrañeza a cuando el informe solicita a la Santa Sede entregar los expedientes de sus archivos vinculados con casos de pederastia para que culpables y encubridores sean juzgados.

Y apanicado cuando de manera insólita el reporte pide ¡que la Iglesia modifique su enseñanza en materia de aborto, anticoncepción e identidad de género!
La hipótesis del nuncio Tomasi es que el Comité de las Naciones Unidas cedió ante presiones externas: "Probablemente algunas organizaciones no gubernamentales (que tienen intereses sobre la homosexualidad, el matrimonio gay y otras cuestiones) presentaron observaciones y, de alguna manera, reforzaron una línea ideológica".

Lamentablemente la curia, en lugar de reconocer la exigencia mundial para que la Iglesia sea más enérgica frente al cáncer de la pederastia clerical, se esconde bajo las teorías conspirativas del enemigo externo.

Felizmente la actitud del papa Francisco es distinta y sabrá afrontar esta severa crisis diplomática bajo criterios de humildad y de constricción. Recordemos que en julio de 2013, Francisco ha endurecido penas para abusadores en la ciudad del Vaticano y ha nombrado una comisión con actores de su confianza para luchar contra la pederastia. Pero es aún insuficiente para responder las exigencias.